La cadena pública británica BBC se encuentra bajo el ojo del huracán tras la reciente entrega de los Premios de la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión (BAFTA). Según una investigación revelada por el medio Deadline, Samir Shah, actual presidente de la junta directiva de la BBC, estuvo presente en el auditorio del Royal Festival Hall cuando ocurrió un desafortunado incidente en el que se emitió un insulto racial.

Durante el desarrollo del evento el pasado domingo, John Davidson pronunció de forma involuntaria un término altamente ofensivo —conocido en el ámbito anglosajón como la 'N-word'—, el cual no fue eliminado de la transmisión final. Este error técnico y editorial ha causado indignación, especialmente porque la BBC transmite la ceremonia con un ligero desfase horario, lo que teóricamente permite al equipo de producción filtrar cualquier lenguaje inapropiado antes de que el programa llegue a los hogares a través del canal BBC One.

Para poner en contexto a la audiencia mexicana, la BBC (British Broadcasting Corporation) es la institución de medios de comunicación más importante del Reino Unido y un referente global de ética periodística. Por su parte, los premios BAFTA son considerados el equivalente británico a los premios Oscar de Hollywood, siendo la gala más prestigiosa del cine en Europa. Que un error de esta magnitud ocurra en su plataforma principal representa un duro golpe a la reputación de la cadena.

A pesar de que Samir Shah se encontraba físicamente en la sala como invitado especial, no hubo una intervención efectiva para evitar que el insulto saliera al aire. Shah, quien recientemente asumió el liderazgo de la corporación, fue testigo presencial del desliz de Davidson, pero el proceso de postproducción rápida falló en detectar y censurar el audio antes de su difusión nacional.

Críticos y sectores de la sociedad civil han cuestionado severamente a la BBC por permitir que un término cargado de odio y discriminación racial fuera escuchado por millones de televidentes. El hecho de que el máximo directivo de la empresa estuviera en el lugar del incidente agrava la percepción de una falta de control interno. Hasta el momento, la cadena enfrenta una creciente presión para explicar por qué sus mecanismos de seguridad editorial no funcionaron en una de las noches más importantes para la industria del entretenimiento británico.