La Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión (BAFTA), institución que otorga los galardones equivalentes al Óscar en el Reino Unido, se encuentra en el centro de una polémica tras la reciente entrega de sus premios de cine. La organización ha emitido una señal de alarma ante la cadena pública BBC debido a la transmisión de un insulto racial involuntario proferido por el activista John Davidson durante la gala del pasado domingo en el Royal Festival Hall de Londres.
Davidson, un conocido defensor de los derechos de las personas con síndrome de Tourette, asistió a la ceremonia para representar su causa. El síndrome de Tourette es un trastorno neurológico que puede provocar tics motores y vocales incontrolables; en algunos casos, estos tics se manifiestan como palabras o frases inapropiadas. Durante un segmento de la transmisión, Davidson emitió un insulto racial debido a su condición médica, el cual fue captado por los micrófonos y difundido por la señal televisiva.
Cinco días después de la ceremonia, han surgido detalles sobre la tensa comunicación entre BAFTA y la BBC. Según informes exclusivos, la Academia exigió que la grabación del evento fuera editada y que el momento ofensivo se eliminara de iPlayer, el servicio de transmisión por internet de la BBC. La preocupación principal de la organización radica en el impacto que este lenguaje tiene en la audiencia y en cómo un incidente de esta naturaleza pudo superar los filtros de edición de la cadena.
El caso ha generado interrogantes sobre por qué el equipo de producción de la BBC no utilizó el retraso de transmisión (delay) habitual en estos eventos en vivo para evitar la emisión del insulto. En la industria televisiva moderna, especialmente en eventos de gala, se suelen emplear márgenes de seguridad de varios segundos para censurar audio o imágenes que no cumplen con los estándares editoriales.
Para el público mexicano, este incidente resalta la complejidad de balancear la inclusión de personas con condiciones neurológicas específicas y la responsabilidad de los medios masivos frente al lenguaje racista. Mientras que la condición de Davidson es involuntaria, el uso de términos despectivos sigue siendo un tema extremadamente sensible para las instituciones culturales. Hasta ahora, la BBC se encuentra revisando sus protocolos internos mientras intenta mitigar el daño reputacional causado por esta falla técnica y editorial.



