La Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión (BAFTA) se encuentra en el centro de una controversia tras revelarse que presionó a la BBC para eliminar de sus plataformas de streaming un segmento de la reciente entrega de premios. El incidente involucra a John Davidson, un comediante escocés conocido por padecer el síndrome de Tourette, quien emitió un insulto racial de manera involuntaria durante la ceremonia.

El altercado ha generado una ola de escrutinio sobre la BBC, la cadena pública del Reino Unido, debido a que el insulto permaneció en la transmisión diferida y en su servicio de contenido bajo demanda, iPlayer. La situación ha puesto en entredicho los controles de calidad y los protocolos de edición de la prestigiosa cadena británica, que falló en filtrar el exabrupto antes de que llegara a la audiencia masiva.

Para poner en contexto al público mexicano, los premios BAFTA son el equivalente británico a los premios Oscar de Estados Unidos o a los premios Ariel en México. Dada la relevancia de este evento, que celebra lo mejor del cine y la televisión a nivel mundial, cualquier incidente de esta naturaleza adquiere una dimensión global y afecta la reputación de las instituciones involucradas.

BAFTA ha intentado manejar la crisis desde dos vertientes. La primera es técnica: se investiga si la proximidad de un micrófono al asiento de Davidson hizo que el momento fuera mucho más audible de lo normal para la transmisión. La segunda es editorial, centrada en la presión ejercida sobre la BBC para corregir el registro histórico del evento en sus plataformas digitales y evitar que el contenido siga disponible.

Aunque el síndrome de Tourette provoca tics vocales y físicos involuntarios, el uso de una palabra con una carga racista tan severa ha provocado un debate sobre la sensibilidad social y la responsabilidad mediática. Hasta el momento, la BBC enfrenta cuestionamientos crecientes sobre cómo un término de este tipo pudo superar los filtros de una transmisión que no era estrictamente en vivo, sino que contaba con un margen de retraso para su edición.