LONDRES — El director general de la BBC, la prestigiosa corporación pública de radiodifusión del Reino Unido, ha ordenado una investigación inmediata y de carácter prioritario tras lo que ha sido calificado por las autoridades como un "grave error" durante la reciente gala de los premios BAFTA. La medida responde a la creciente presión de miembros del Parlamento británico, quienes demandan respuestas claras sobre un incidente de odio racial ocurrido durante la transmisión del evento.
El altercado se suscitó cuando John Davidson, de 54 años, gritó un insulto racial —referido en medios anglosajones como la "N-word"— en un momento de alta visibilidad. El agravio ocurrió precisamente cuando las estrellas de Hollywood Michael B. Jordan y Delroy Lindo, protagonistas del filme Sinners, se encontraban frente al micrófono. Jordan es una figura sumamente reconocida en México por su participación protagónica en la saga de Creed y su papel como el villano Killmonger en Pantera Negra.
La gravedad del suceso ha escalado hasta las esferas políticas del Reino Unido. Legisladores de diversos partidos han exigido explicaciones detalladas sobre cómo fue posible que un individuo lograra vulnerar los protocolos de seguridad y comunicación de la cadena. Para los parlamentarios, este suceso representa una falla crítica en la supervisión de un evento que es visto por millones de personas alrededor del mundo.
Para poner en contexto al público mexicano, es importante señalar que los premios de la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión (BAFTA) son el equivalente británico a los premios Oscar. Al ser la BBC la cadena encargada de la producción y difusión, la institución se encuentra bajo un escrutinio riguroso, ya que se rige por estrictos códigos de conducta y ética pública que fueron claramente vulnerados en esta ocasión.
El director general de la BBC ha subrayado que la investigación se llevará a cabo por la vía rápida para determinar las responsabilidades correspondientes y ajustar los protocolos de futuras transmisiones en vivo. Mientras tanto, la comunidad cinematográfica internacional y diversas organizaciones defensoras de los derechos civiles han expresado su rechazo absoluto a lo ocurrido, calificándolo como un retroceso en los esfuerzos por fomentar la inclusión y el respeto en la industria del entretenimiento.


