Imaginen a un Primer Ministro británico, Keir Starmer, escondiéndose debajo de su escritorio para no contestar una llamada del mismísimo Donald Trump. Así de irreverente fue el arranque de la primera versión internacional de Saturday Night en el Reino Unido, que debutó este fin de semana con una parodia política que ya está dando la vuelta al mundo. El actor George Fouracres interpretó a un Starmer aterrorizado por los posibles gritos del mandatario estadounidense, marcando el tono de lo que promete ser una nueva era para la sátira televisiva global.

Para los televidentes en México y Latinoamérica, este lanzamiento es relevante porque el formato original ha sido la cuna de la comedia moderna durante décadas y su expansión a Londres abre la puerta a nuevas colaboraciones transatlánticas. El primer episodio no escatimó en presupuesto ni en talento, pues contó con la presencia estelar de Tina Fey, quien dio la bienvenida a figuras de la talla de Nicola Coughlan, estrella de Bridgerton, y el carismático Michael Cera. Este cruce de estrellas de ambos lados del océano demuestra que el humor político no tiene fronteras y que la marca sigue pesando mucho en la industria. (Lee también: La razón por la que una soccer star estalló contra Chappell Roan.)

En las redes sociales, el debate sobre si esta versión logrará superar a su progenitor neoyorquino ya comenzó, especialmente tras ver la química entre el elenco local y los invitados de Hollywood. Aunque todavía falta confirmar si el programa mantendrá este nivel de invitados en cada emisión, lo cierto es que el inicio ha sido un golpe de autoridad en la mesa de la televisión nocturna. La apuesta es alta: adaptar un ícono estadounidense al humor negro y seco de los británicos sin perder la esencia que lo hace único. (Lee también: Por qué la aparición de Nicola Coughlan en SNL U.K. es tendencia mundial.) (Lee también: Lo que Amanda Peet calló: el cáncer y la pérdida de sus padres.)

Por ahora, el éxito de audiencia en Europa parece asegurado, pero lo que realmente importa para nuestra región es cómo esto influye en las plataformas de streaming que distribuyen estos contenidos en México. Si Saturday Night logra consolidarse en Londres, es muy probable que veamos una mayor apertura para sketches que involucren a líderes de habla hispana en futuras temporadas o incluso una versión regional propia. El humor ácido está de regreso y, al parecer, nadie está a salvo de ser el centro de la próxima broma viral.