Richard Sharp, una de las figuras más emblemáticas del rugby inglés de la posguerra y capitán histórico del equipo de la rosa, ha vuelto a ser noticia tras conocerse los detalles de su legado financiero. El exatleta, quien falleció el pasado 3 de noviembre a la edad de 87 años, dejó una herencia significativa a sus tres hijos, cerrando así el capítulo final de una vida marcada por el éxito deportivo y una influencia cultural que trascendió las canchas de juego.

Para los lectores en México, donde el rugby es un deporte en crecimiento pero aún de nicho, es importante destacar que Sharp fue una auténtica leyenda en el Reino Unido. Su momento cumbre ocurrió en 1963, cuando lideró a la selección de Inglaterra hacia la victoria en el prestigioso torneo de las Cinco Naciones. Este certamen, hoy conocido como el Torneo de las Seis Naciones tras la inclusión de Italia, es la competencia de selecciones más antigua y respetada del mundo. Como capitán y apertura, el estilo de juego elegante y la visión estratégica de Sharp lo convirtieron en un referente absoluto para las generaciones posteriores de rugbiers.

Más allá de sus trofeos en el campo, el impacto de Sharp llegó de manera inesperada a la cultura popular y al cine. El autor británico Bernard Cornwell, creador del famoso personaje literario Richard Sharpe —un soldado de las Guerras Napoleónicas—, ha admitido en diversas ocasiones que se inspiró en el nombre del rugbier para bautizar a su protagonista. Dicho personaje alcanzó fama mundial al ser interpretado en la televisión por el reconocido actor Sean Bean, famoso por sus papeles en 'Game of Thrones' y 'El Señor de los Anillos'. Esta conexión vinculó para siempre al deportista con una de las franquicias de drama histórico más queridas de la televisión internacional.

Tras su fallecimiento el año pasado, los procedimientos legales de su testamento han revelado que el exjugador dispuso que su fortuna fuera entregada íntegramente a sus tres hijos. Aunque Sharp perteneció a una era donde el rugby era todavía un deporte amateur en su mayoría, su éxito profesional fuera del campo y su gestión patrimonial le permitieron acumular una riqueza considerable que ahora asegura el bienestar de su familia.

El deceso de Sharp a los 87 años conmovió a la comunidad internacional del deporte el año pasado, pero la reciente apertura de su testamento reafirma la imagen de un hombre que, tanto en el deporte como en la vida privada, actuó con orden y visión de futuro. Su legado no solo reside en los archivos deportivos de Inglaterra, sino en la huella imborrable que dejó en la cultura británica y en la seguridad económica de sus herederos.