En un escenario de alta tensión en la región de la Tierra Caliente, la Diócesis de Apatzingán llevó a cabo este día una procesión por la paz en el municipio de Aguililla, Michoacán. La movilización civil y religiosa se desarrolló bajo fuerte dispositivo de seguridad coordinado por autoridades estatales y federales, ante el temor de posibles brotes de violencia tras los reportes recientes sobre el abatimiento de Rubén Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho', fundador y máximo líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
El acto, que inicialmente fue convocado para conmemorar el 60 aniversario del Colegio Diocesano de Aguililla, se transformó en un termómetro de la crisis de seguridad que atraviesa el estado. La procesión estuvo encabezada por el obispo Cristóbal Ascencio García, acompañado por sacerdotes de la Diócesis de Apatzingán, quienes recorrieron las principales calles de la cabecera municipal, zona históricamente señalada como la cuna del líder criminal.
Lo que distingue a esta jornada de otras celebraciones religiosas en la zona es el despliegue inédito de elementos de la Guardia Nacional y el Ejército Mexicano, quienes custodiaron cada tramo del recorrido. Hoy, la prioridad de las autoridades es evitar que el vacío de poder dejado en la estructura del CJNG derive en enfrentamientos directos entre células delictivas dentro de la zona urbana de Aguililla.
Respecto a lo que falta por confirmar, el panorama en Michoacán sigue siendo de cautela. Si bien la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, a través de Omar García Harfuch, ha señalado que existen cuatro posibles sucesores en la mira, la identidad definitiva de quién tomará el control total de la plaza en Tierra Caliente sigue en desarrollo. Además, la población civil permanece a la expectativa de si este operativo bajo fuerte resguardo será permanente o únicamente temporal con motivo del evento diocesano.
Aguililla, que hace 60 años vio nacer a 'El Mencho', hoy busca sacudirse el estigma de la violencia a través del clero. Sin embargo, la tensa calma y la presencia masiva de fusiles de alto calibre escoltando imágenes religiosas subrayan que la paz en la región sigue siendo, por ahora, una meta lejana y custodiada.



