La persistente libertad de Nemesio Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho', líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), no es solo resultado de su capacidad de ocultamiento en las zonas serranas del occidente mexicano. Investigaciones recientes y reportes de inteligencia sugieren la existencia de una intrincada red de protección conformada por autoridades municipales que ha servido como un blindaje efectivo frente a los operativos de las fuerzas federales.

El mecanismo de operación de este blindaje es sistemático y profundo. Mediante la cooptación de corporaciones policiacas locales, el grupo criminal ha logrado establecer un cerco de seguridad perimetral en sus zonas de influencia. Estos agentes, que constitucionalmente deberían velar por la seguridad ciudadana, actúan en la práctica como informantes y escoltas del cártel. Esta complicidad permite al CJNG mantener un control férreo sobre territorios estratégicos, facilitando no solo el movimiento de sus líderes, sino la instalación y operación de laboratorios destinados a la producción masiva de drogas sintéticas.

La infiltración en las policías municipales proporciona al CJNG información en tiempo real sobre los despliegues y movimientos de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), la Secretaría de Marina y la Guardia Nacional. En diversas regiones de estados como Jalisco, Colima y Michoacán, el poder local ha sido absorbido por la estructura delictiva, creando zonas de difícil acceso para el Estado donde el imperio de la ley es sustituido por las órdenes de la organización criminal. Esta red no se limita a la vigilancia pasiva; en diversos casos, las autoridades municipales facilitan la logística para el trasiego de drogas y otros ilícitos como la extorsión y el robo de hidrocarburos.

Este fenómeno pone de relieve la crítica vulnerabilidad de los ayuntamientos frente al poder económico y la capacidad de violencia del CJNG. Los bajos salarios de los policías locales, la falta de equipamiento y la ausencia de controles de confianza rigurosos son factores que el crimen organizado aprovecha para subyugar a las instituciones de seguridad. Para analistas en materia de seguridad, el blindaje de 'El Mencho' es el reflejo de una crisis estructural que requiere una depuración institucional urgente en los niveles más básicos de gobierno para recuperar el control del territorio.

Mientras este sistema de complicidad permanezca intacto, la captura de uno de los hombres más buscados por las agencias de inteligencia de México y Estados Unidos continuará siendo un desafío mayúsculo. La protección municipal se ha convertido, de facto, en el primer y más eficiente cinturón de seguridad de una de las organizaciones criminales más poderosas del mundo, permitiéndoles operar con una impunidad que desafía directamente la soberanía del Estado mexicano.