En un mundo donde el tiempo parece ser el recurso más escaso, la empresa británica Huel ha irrumpido en el mercado con una propuesta audaz: transformar el acto de comer de una necesidad biológica placentera en una tarea de optimización técnica. Descrito por algunos críticos como el 'Slim Fast para la generación del gimnasio', Huel no busca simplemente ayudar a bajar de peso, sino resolver lo que muchos consideran la 'carga' de alimentarse en medio de una vida caótica.
Victoria Song, colaboradora senior del portal tecnológico estadounidense The Verge, analiza este fenómeno en su entrega semanal 'Optimizer'. Song utiliza su propia experiencia personal para contextualizar por qué un producto como Huel resulta tan atractivo para el consumidor moderno. En 2017, la periodista relata haber tocado fondo: enfrentaba el deterioro de la salud de su padre, una relación familiar fracturada, estancamiento profesional y un diagnóstico de síndrome de ovario poliquístico (SOP) que afectaba seriamente su bienestar.
Para Song, el estrés acumulado por deudas imprevistas —incluyendo una cuenta veterinaria de 5,000 dólares— y la inestabilidad emocional convirtieron la preparación de alimentos en una fuente adicional de ansiedad. Es en este escenario de agotamiento mental donde los sustitutos de comida completos, como los que ofrece Huel, prometen una liberación. La marca, que ha ganado popularidad en México entre entusiastas del 'biohacking' y profesionales de la tecnología, ofrece batidos nutricionalmente completos que contienen un equilibrio de proteínas, carbohidratos, grasas esenciales y vitaminas.
La premisa de Huel es simple pero radical: si el cuerpo es una máquina, la comida es combustible que no debería requerir horas de planificación, cocina o limpieza. Aunque para los críticos esto representa una visión utilitaria y gris de la gastronomía, para quienes atraviesan crisis personales o jornadas laborales extenuantes, la posibilidad de eliminar la toma de decisiones sobre qué comer se percibe como un alivio necesario.
Este análisis pone de relieve una tendencia creciente en la industria de la salud y el bienestar, donde la eficiencia se convierte en el valor supremo. Huel no solo vende nutrición; vende tiempo y una reducción en la carga cognitiva de la vida diaria, presentándose como la poción mágica para quienes sienten que el día no tiene suficientes horas para cumplir con todas sus obligaciones y, además, alimentarse de forma saludable.



