El Congreso de Argentina vivió una jornada determinante este viernes tras la aprobación de la ambiciosa reforma laboral propuesta por la administración del presidente Javier Milei. En una sesión marcada por el debate intenso y la vigilancia internacional, la Cámara de Senadores ratificó el proyecto con una votación de 42 sufragios a favor, 28 en contra y dos abstenciones. Este avance legislativo representa un hito para el gobierno libertario, que busca desmantelar décadas de regulaciones laborales en un intento por dinamizar la economía sudamericana.
Lo nuevo hoy es que, tras meses de parálisis legislativa y protestas sociales, el Senado ha otorgado finalmente la validez jurídica necesaria para que el paquete de reformas avance. A diferencia de intentos previos que quedaron estancados, esta vez el Congreso de Argentina logró consolidar una mayoría que respalda la visión de Milei sobre la flexibilización del mercado de trabajo. No obstante, aún falta por confirmar la reglamentación específica que el Ejecutivo publicará en el boletín oficial, la cual detallará los mecanismos de implementación de los nuevos esquemas de contratación e indemnización.
Para el contexto mexicano, esta noticia resuena con fuerza, pues ocurre en un momento donde en nuestro país se discuten reformas en sentido opuesto, como la reducción de la jornada laboral o el aumento de días de vacaciones. Mientras México apuesta por el fortalecimiento de las conquistas sindicales, la decisión del Congreso de Argentina apuesta por una liberalización total, eliminando sanciones por empleo no registrado y permitiendo que las indemnizaciones sean reemplazadas por fondos de cese laboral similares al modelo de la construcción.
El impacto inmediato de esta ley es la incertidumbre jurídica que podría generarse. Los sindicatos y organizaciones de derechos humanos ya han advertido que presentarán recursos de inconstitucionalidad ante los tribunales, argumentando que la reforma vulnera el principio de progresividad de los derechos humanos. Por ahora, el triunfo político de Milei en el Congreso de Argentina es innegable, pero la verdadera prueba será la reacción del mercado laboral y la posible pacificación de las tensiones sociales que esta medida ha exacerbado en las calles de Buenos Aires.



