La industria cinematográfica atraviesa un momento crítico de transformación estructural, y los exhibidores no están dispuestos a ceder más terreno frente a los gigantes de la producción. Cinema United, la organización gremial que representa a las principales cadenas de cines, ha anunciado que intensificará sus esfuerzos de cabildeo ante el Capitolio, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos y diversas fiscalías estatales. El objetivo es claro: frenar la creciente consolidación del sector, centrando ahora sus ataques en la ambiciosa oferta de compra de Paramount por parte del empresario David Ellison.
Esta ofensiva surge tras los intentos previos del organismo por cuestionar acuerdos estratégicos relacionados con Warner Bros. Discovery. Ahora, la preocupación de los dueños de las salas se traslada a la posible fusión entre Paramount Global —casa de franquicias icónicas como 'Misión Imposible' y el estudio detrás de éxitos históricos como 'Top Gun'— y Skydance Media, la productora liderada por Ellison. Los exhibidores argumentan que una industria cada vez más contraída reduce drásticamente la competencia y limita la diversidad de contenidos que llegan a la pantalla grande.
Para el mercado mexicano, estas decisiones en los pasillos de Washington tienen repercusiones directas y profundas. Empresas locales líderes, como Cinépolis y Cinemex, dependen de un flujo constante y variado de producciones provenientes de los grandes estudios de Hollywood. Una mayor consolidación en los Estados Unidos podría significar términos contractuales más rígidos para las salas de cine en México y una disminución en la oferta cinematográfica global, afectando tanto la recaudación en taquilla como las opciones disponibles para el público mexicano.
David Ellison, quien es director general de Skydance Media e hijo del multimillonario fundador de Oracle, Larry Ellison, busca con esta maniobra posicionar a su empresa como un gigante verticalmente integrado capaz de competir con Disney y Netflix. Sin embargo, Cinema United sostiene que permitir que un puñado de conglomerados controle la mayor parte de la producción y distribución de películas pone en grave riesgo la supervivencia de las salas tradicionales, las cuales ya enfrentan el desafío de la popularidad de las plataformas de streaming.
El Departamento de Justicia estadounidense será una pieza clave en este proceso, ya que deberá evaluar si la transacción viola las leyes antimonopolio vigentes. Por su parte, los legisladores en el Congreso enfrentan una presión creciente por parte de los propietarios de los cines para proteger una industria que aún lucha por recuperarse totalmente de los estragos de la pandemia y de los cambios drásticos en los hábitos de consumo de los espectadores a nivel mundial.



