Lo que durante años se ha minimizado bajo el término coloquial de "panza chelera" en México, hoy está bajo la lupa de la comunidad científica internacional. Un reciente estudio, difundido originalmente por el diario británico Daily Mail, advierte que incluso el consumo moderado de alcohol —tan bajo como una sola copa de vino o una pinta de cerveza a la semana— está vinculado a una acumulación alarmante de grasa visceral en el cuerpo.
La investigación rompe con el mito de que el consumo ligero de alcohol es inofensivo para la figura y la salud metabólica. Según los hallazgos de los expertos, existe una relación directa entre la ingesta recurrente de estas bebidas y el aumento de los depósitos de grasa alrededor de los órganos internos, un fenómeno que va mucho más allá de una simple preocupación estética y que debe ser tomado con seriedad por los sistemas de salud pública.
A diferencia de la grasa subcutánea, que se encuentra justo debajo de la piel y es más visible, la grasa visceral se aloja en lo profundo de la cavidad abdominal y rodea órganos vitales como el hígado, el páncreas y los intestinos. Los científicos advierten que este tipo de acumulación es particularmente dañina, ya que produce sustancias inflamatorias y está asociada con un incremento significativo en el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y diversos trastornos metabólicos de difícil manejo.
Para la población mexicana, estos hallazgos resultan de vital importancia. México enfrenta actualmente una de las crisis de salud pública más severas del mundo en relación con la obesidad y la diabetes. La integración de estos nuevos datos científicos sugiere que los hábitos de consumo social, incluso aquellos considerados "leves" o recreativos, podrían estar exacerbando silenciosamente la vulnerabilidad de la población ante enfermedades crónicas no transmisibles.
El estudio enfatiza que no parece haber un "nivel seguro" absoluto cuando se trata de la acumulación de tejido adiposo inducida por el alcohol. Lo que muchos consumidores consideraban una práctica inofensiva o incluso beneficiosa podría, en realidad, estar contribuyendo a un problema de salud latente que se manifiesta inicialmente en el aumento del perímetro abdominal.
En conclusión, el llamado de los especialistas es a la moderación consciente y a la reevaluación del impacto real que cada bebida tiene en el organismo a largo plazo. La denominada "panza chelera" no es simplemente una característica física de la edad o el estilo de vida, sino un indicador crítico de que el cuerpo podría estar enfrentando un estrés metabólico que pone en riesgo la longevidad y la calidad de vida de las personas.


