La posible caída o el debilitamiento de Nemesio Oseguera Cervantes, mejor conocido como "El Mencho", ha marcado un punto de inflexión en la dinámica del narcotráfico en México. Tras años de un liderazgo férreo al frente del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), la incertidumbre sobre su sucesión ha puesto en alerta tanto a las autoridades mexicanas como a las agencias de inteligencia en Washington. Según informes recientes y análisis de exjefes de la DEA, no existe actualmente un "sucesor claro e indiscutible" que pueda mantener la cohesión de la organización criminal más expansiva del país.
Expertos en seguridad internacional señalan que la falta de un liderazgo centralizado en el CJNG podría derivar en una fragmentación interna, un fenómeno que históricamente ha incrementado la violencia en diversas regiones de México. Mike Vigil, exdirector de Operaciones Internacionales de la agencia antidrogas estadounidense, ha destacado que, aunque el nombre de Oseguera sigue pesando en los expedientes judiciales, la lista de los fugitivos más buscados de Estados Unidos se ha reconfigurado para priorizar a otros objetivos estratégicos que representan una amenaza directa a la seguridad nacional de ambos países.
Entre los nombres que figuran con mayor relevancia en los carteles de recompensa de la administración estadounidense se encuentran figuras históricas y líderes de nuevas facciones. Ismael "El Mayo" Zambada continúa siendo una prioridad absoluta debido a su capacidad de resiliencia y su papel como pilar de una de las facciones del Cártel de Sinaloa. Asimismo, los hijos de Joaquín "El Chapo" Guzmán, conocidos colectivamente como "Los Chapitos", ocupan un lugar central en la estrategia de combate al tráfico de fentanilo, sustancia que se ha convertido en la principal preocupación de salud pública en territorio estadounidense.
Para México, esta reconfiguración del mapa delictivo implica un reto mayúsculo en materia de seguridad pública. La lucha por el control de plazas en estados clave como Jalisco, Colima y Michoacán suele recrudecerse cuando una estructura de mando pierde a su cabeza. La cooperación bilateral entre México y Estados Unidos será fundamental en los próximos meses, mientras las fuerzas federales intentan desmantelar las redes logísticas que sobreviven a los grandes capos. El vacío de poder dejado por figuras como "El Mencho" no solo define el futuro de sus propias organizaciones, sino que dicta las nuevas reglas del juego en la persecución trasnacional de los barones de la droga.



