La figura de Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), continúa siendo el epicentro de la estrategia de seguridad en México. En un análisis reciente compartido por especialistas en la materia, se ha puesto sobre la mesa un escenario que genera tanto expectación como temor: ¿cuáles serían las consecuencias reales si el capo fuera capturado con vida por las fuerzas federales en lugar de ser abatido en un enfrentamiento?
De acuerdo con expertos en seguridad, la detención de "El Mencho" no representaría el fin de la violencia, sino el inicio de una fase de reconfiguración criminal de alta intensidad. A diferencia de otros líderes del narcotráfico que han sido extraditados o capturados con relativa calma, el liderazgo de Oseguera Cervantes se caracteriza por una estructura paramilitar sumamente leal. Una captura exitosa desencadenaría, casi de forma inmediata, una respuesta violenta coordinada con narcobloqueos y ataques en estados clave como Jalisco, Colima, Michoacán y Guanajuato, buscando presionar al Estado para su liberación.
El análisis sugiere que, de estar preso y con vida en territorio mexicano, el sistema penitenciario enfrentaría un reto sin precedentes. Existe el riesgo constante de intentos de fuga o de que el líder criminal continúe operando desde el interior de un penal de máxima seguridad, emulando capítulos oscuros de la historia criminal del país. Además, su permanencia en suelo nacional tensaría las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, cuya administración lo mantiene como uno de sus objetivos prioritarios y exigiría una extradición expedita para asegurar que rinda cuentas ante su justicia.
Por otro lado, el escenario de su posible muerte en un operativo —el abatimiento— traería consigo una fragmentación interna del CJNG. Según los especialistas, esto podría resultar en una fractura entre las distintas facciones y brazos armados del cartel, lo que elevaría los índices de homicidios dolosos en las zonas de influencia debido a la lucha por la sucesión. La captura con vida, aunque más riesgosa a corto plazo, ofrecería la posibilidad de desarticular la estructura financiera mediante inteligencia directa.
Finalmente, el debate sobre el destino del líder del CJNG pone de relieve la complejidad de la lucha contra el crimen organizado en México. Sea mediante la captura o el abatimiento, el Estado mexicano se enfrenta a un desafío donde el objetivo primordial no es solo remover la cabeza de la organización, sino contener la onda expansiva de violencia que inevitablemente sigue a la caída de un líder de tal magnitud.



