Tras los reportes que confirman la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido en el mundo criminal como 'El Mencho', el Gobierno de México ha intensificado sus labores de inteligencia para contener una posible reestructura del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), reveló que las autoridades federales ya tienen bajo la mira a dos individuos que se perfilan como los probables sucesores en la cúpula de esta organización delictiva.

Durante un encuentro con medios de comunicación, el secretario Harfuch señaló que el Gabinete de Seguridad se encuentra trabajando activamente en el seguimiento de estos dos perfiles, quienes buscarían ocupar el vacío de poder dejado por Oseguera Cervantes. El funcionario destacó que el objetivo principal es desarticular estas líneas de sucesión antes de que logren consolidar su mando y generen una nueva ola de violencia en las entidades donde el grupo tiene presencia.

'Estamos investigando a dos personas que serían los probables sucesores en el liderazgo del grupo', afirmó Harfuch, subrayando que esta labor forma parte de una estrategia integral que involucra la colaboración de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), la Secretaría de Marina (SEMAR) y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Aunque no se revelaron las identidades de estos sujetos para proteger el curso de las investigaciones, se sabe que forman parte del círculo cercano que operaba bajo las órdenes directas del fallecido líder.

El CJNG es catalogado por diversas agencias de seguridad como una de las estructuras criminales más peligrosas y con mayor capacidad de fuego en el país. Ante la muerte de su cabecilla, el gobierno federal anticipa posibles fricciones internas por el control de las plazas y las rutas de tráfico. Por ello, se ha reforzado el despliegue de la Guardia Nacional en puntos estratégicos para prevenir enfrentamientos entre facciones que pretendan disputar el liderazgo.

Para el gobierno de la administración actual, la identificación de estos sucesores es un paso crítico dentro de la Estrategia Nacional de Seguridad. La prioridad se centra en debilitar la estructura financiera y operativa de la organización, más allá de la simple captura de sus cabezas. Con estas acciones, el Estado busca enviar un mensaje contundente de que no se permitirá la continuidad de los esquemas de mando que han afectado la paz pública en regiones clave de México.