CIUDAD DE MÉXICO.- En un momento crucial para la discusión democrática en el país, la presidenta Claudia Sheinbaum rechaza categóricamente que la propuesta de eliminar el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) sea producto de una improvisación. Durante su conferencia de prensa matutina, la mandataria defendió la solidez de su iniciativa de reforma electoral, asegurando que el proyecto ha sido analizado y "bien trabajado" por su equipo técnico.
Esta postura surge como respuesta directa a los señalamientos de Guadalupe Taddei Zavala, consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), quien recientemente advirtió que la eventual desaparición de esta herramienta representaría un reto logístico inmediato y significativo para la organización de los procesos electorales en México.
Sheinbaum Pardo explicó que el objetivo central de la reforma no es dejar un vacío informativo, sino transformar la metodología de conteo. Según la jefa del Ejecutivo, si los cómputos distritales —que actualmente inician días después de la jornada— comienzan desde el momento en que cierran las casillas, la necesidad de un sistema de resultados preliminares desaparecería.
"No estamos de acuerdo. Si el cómputo distrital comienza a hacerse desde el primer momento, se tendrá un resultado oficial más pronto. Es distinto", puntualizó la presidenta, desestimando las críticas que tildan la medida de "ocurrencia".
El planteamiento del Gobierno Federal busca que la ciudadanía y los partidos políticos tengan acceso a cifras con validez legal en un menor tiempo, agilizando la transición entre el cierre de urnas y la declaración de ganadores. Además de los cambios en el PREP, la reforma electoral integral propone ajustes en la integración del Poder Legislativo, planteando una cámara de 500 diputados y 96 senadores electos de manera directa.
Hasta ahora, la propuesta continúa generando debate entre especialistas y autoridades electorales, quienes subrayan que el PREP ha servido históricamente como una válvula de escape para reducir la incertidumbre política durante la noche de la elección. El proceso de discusión parlamentaria determinará el futuro de este mecanismo que ha operado en México por décadas.



