El legendario asesino Ghostface ha regresado a las salas de cine con una fuerza imparable. ‘Scream 7’, la más reciente entrega de la icónica saga de terror producida por los estudios Paramount Pictures y Spyglass Media Group, ha logrado un hito histórico en su debut temprano. Según reportes de la industria, la película recaudó la impresionante cifra de 7.8 millones de dólares únicamente en sus funciones de preestreno, estableciendo un nuevo récord para la franquicia.
Este desempeño supera con creces la marca previa establecida por su antecesora, ‘Scream 6’, la cual generó 5.7 millones de dólares en el mismo periodo. El aumento significativo en la preventa y las funciones de medianoche sugiere un interés renovado por parte del público en el género ‘slasher’, caracterizado por sus tramas de suspenso y persecuciones sangrientas. En México, donde el cine de terror goza de una base de seguidores sumamente leal que llena las salas de cadenas como Cinépolis y Cinemex, se espera que estas cifras se traduzcan en una asistencia masiva durante su primer fin de semana de exhibición general.
La franquicia, que comenzó en la década de los 90 bajo la visión del director Wes Craven, ha demostrado una resiliencia poco común en la industria de Hollywood. A pesar de los cambios en el elenco y la dirección a lo largo de los años, la fórmula de ‘Scream’ —que mezcla el horror con la sátira de las reglas del propio género— continúa resonando con las nuevas generaciones de espectadores. Paramount, uno de los estudios cinematográficos más antiguos y poderosos de la industria, ha vuelto a demostrar que sus propiedades intelectuales clásicas siguen siendo activos sumamente rentables.
Este éxito temprano coloca a ‘Scream 7’ en una trayectoria ascendente para consolidarse como uno de los estrenos más destacados del año. Para los analistas del mercado cinematográfico, el récord de preventa es un indicador positivo para el mercado latinoamericano, donde las historias de Ghostface han mantenido una presencia constante en la cultura popular. Con una clasificación dirigida al público adulto, la cinta no solo apela a la nostalgia de quienes crecieron con la máscara original de 1996, sino que también atrae a jóvenes cinéfilos ávidos de experiencias intensas en la pantalla grande. En definitiva, el regreso a Woodsboro ha demostrado ser un movimiento financiero maestro.



