La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, detalló ante el Senado de la República la estructura y los alcances de la colaboración bilateral en materia de seguridad con el gobierno de Estados Unidos. En respuesta a una serie de cuestionamientos parlamentarios realizados por la bancada del Partido Acción Nacional (PAN), el Ejecutivo Federal precisó que la estrategia actual se articula a través de cuatro operativos clave: Barracuda, Albatros, Neptuno y la Iniciativa de Seguridad Marítima para América del Norte.

De acuerdo con el informe remitido a la Cámara Alta, el propósito central de estas operaciones es intensificar el entrenamiento y la especialización de las instituciones de seguridad de ambos países. El objetivo es reforzar las capacidades operativas para enfrentar con mayor eficacia a las organizaciones delictivas transnacionales, mediante la profesionalización de los cuerpos de seguridad y el intercambio estratégico de capacidades técnicas.

Esta revelación ocurre en un momento de especial relevancia para la agenda nacional, apenas unos días después de la captura de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). En este contexto, la respuesta presidencial subrayó que el Programa de Cooperación de Seguridad Fronteriza no es un cheque en blanco, sino un instrumento jurídico y operativo que se rige por cuatro principios fundamentales: el respeto irrestricto a la soberanía e integridad territorial, la responsabilidad compartida entre ambas naciones, la confianza mutua y una colaboración coordinada que excluye cualquier tipo de subordinación ante agencias extranjeras.

Respecto a los mecanismos de implementación, la Iniciativa de Seguridad Marítima para América del Norte destaca como un pilar para el blindaje de las zonas costeras, buscando frenar el tráfico de sustancias ilícitas y armamento. Por su parte, los operativos Barracuda, Albatros y Neptuno se enfocan en tareas de vigilancia y contención en puntos estratégicos, priorizando la inteligencia sobre la confrontación directa.

Ante las dudas planteadas por los legisladores del PAN sobre los resultados tangibles y los compromisos asumidos, el Gobierno Federal enfatizó que la relación con Washington se mantiene bajo un esquema de horizontalidad. Se destacó que el fortalecimiento de la seguridad nacional mexicana es la prioridad, asegurando que toda acción conjunta debe estar alineada con los objetivos de pacificación del país y el respeto a la normativa legal vigente en territorio mexicano.