El ex primer ministro del Reino Unido, Gordon Brown, ha lanzado un enérgico llamado a las autoridades británicas para que se realice una investigación exhaustiva sobre el posible apoyo logístico brindado por la Real Fuerza Aérea (RAF, por sus siglas en inglés) al fallecido magnate y delincuente sexual Jeffrey Epstein. Bajo la consigna de "no dejar piedra sin remover", Brown cuestiona la aparente permisividad con la que el agresor pudo haber operado en instalaciones militares de alta seguridad.
De acuerdo con las declaraciones del ex mandatario laborista, existen indicios de que el gobierno británico pudo haber autorizado el aterrizaje de aeronaves privadas vinculadas a Epstein en diversas bases de la RAF. Lo más alarmante de estos señalamientos es que, en varias ocasiones, dichos vuelos habrían transportado a mujeres cuya identidad no fue debidamente registrada ni verificada por los controles de seguridad militares, lo que levanta serias sospechas sobre una posible facilitación de las redes de tráfico sexual del magnate en suelo europeo.
El caso de Jeffrey Epstein, que ya ha sacudido las estructuras de poder en Estados Unidos y ha salpicado directamente a miembros de la familia real británica, como el príncipe Andrés, entra ahora en una nueva fase de escrutinio público en Londres. Brown enfatizó que el uso de recursos públicos y activos militares estratégicos para beneficiar a un individuo con antecedentes delictivos de esta magnitud es inaceptable y exige una rendición de cuentas inmediata por parte del Ministerio de Defensa y los servicios de inteligencia.
Para la opinión pública en México, este caso resuena de manera particular debido a las constantes exigencias de transparencia y el combate a la impunidad de las élites que caracterizan el debate político nacional. La posibilidad de que instituciones militares de una potencia extranjera hayan sido utilizadas para encubrir o facilitar actividades ilícitas refuerza la preocupación global sobre la existencia de redes de protección para figuras poderosas involucradas en delitos de explotación sexual.
Hasta el momento, portavoces del actual gobierno británico no han emitido una respuesta oficial detallada ante las presiones de Brown, aunque el clamor social por esclarecer la relación de Epstein con el 'establishment' británico continúa creciendo. La investigación solicitada buscaría determinar con precisión quién autorizó dichos aterrizajes, bajo qué justificación técnica se otorgaron los permisos y si hubo complicidad activa o negligencia por parte de oficiales de alto rango en la supervisión de los protocolos de seguridad aérea.


