NUEVA YORK – En lo que se perfila como una de las comparecencias más delicadas de su trayectoria post-presidencial, Bill Clinton rendirá testimonio este viernes 27 de febrero sobre sus vínculos pasados con el fallecido financiero Jeffrey Epstein. La declaración, solicitada formalmente por el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, se llevará a cabo en la residencia del exmandatario en Chappaqua, Nueva York, bajo un clima de alta tensión entre las filas demócratas y republicanas.

Este careo ocurre apenas 24 horas después de que Hillary Clinton, exsecretaria de Estado y excandidata presidencial, ofreciera su propio testimonio ante las autoridades. En declaraciones previas, Hillary negó rotundamente haber visitado la isla privada de Epstein o tener conocimiento de sus actividades ilícitas, una postura de defensa que su esposo ha mantenido de forma categórica durante más de dos décadas.

El interés de los investigadores legislativos se centra en registros de vuelo y documentos del Departamento de Justicia que confirman que Bill Clinton viajó en el avión privado de Epstein en múltiples ocasiones a principios de la década de 2000. Si bien el exlíder demócrata ha reconocido estos traslados, siempre ha sostenido que fueron por motivos relacionados con su fundación y que desconocía la red de abuso y tráfico sexual operada por el magnate. Hasta el momento, el expresidente no ha sido acusado formalmente de ninguna irregularidad.

La controversia en torno a esta diligencia ha escalado debido al formato de la sesión. Tanto Bill como Hillary Clinton solicitaron formalmente que la audiencia fuera pública en un ejercicio de transparencia. Sin embargo, el presidente del comité, el republicano James Comer, rechazó la propuesta, determinando que el testimonio se realice a puerta cerrada. Clinton criticó duramente esta decisión en sus redes sociales, calificándola como una maniobra meramente partidista.

“Ahora el presidente Comer dice que quiere cámaras, pero solo a puerta cerrada. ¿A quién beneficia este acuerdo? No es a las víctimas de Epstein, que merecen justicia, ni al público, que merece la verdad. Esto no es investigación, es pura política”, denunció el exmandatario.

Para México, el desarrollo de este caso es de particular relevancia debido a la influencia histórica que la familia Clinton ha ejercido en la relación bilateral y en la política exterior hacia Latinoamérica. El proceso representa un momento crítico para la rendición de cuentas de las élites políticas en Washington, en un caso que continúa sacudiendo las estructuras de poder en el país vecino.