pone mira: El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) lanzó oficialmente este viernes en Luque, Paraguay, el programa LAC Minerals, una ambiciosa iniciativa con la cual el organismo pone la mira en la riqueza de recursos críticos de la región para detonar un crecimiento sostenible que deje de depender únicamente de la exportación de materia bruta. El objetivo central es responder a la explosiva demanda global de materiales como el litio, el cobre y el níquel, sectores donde América Latina ya provee el 30 por ciento de la oferta mundial y donde se espera que la necesidad de suministros crezca hasta un 800 por ciento para el año 2050.
Articulado a través del BID y su brazo privado BID Invest, el proyecto se sostiene en tres pilares estratégicos: el impulso a reformas políticas que faciliten la llegada de capitales, la movilización de inversión privada mediante esquemas de gestión de riesgos y el desarrollo de infraestructura pública en zonas remotas. Según explicó Tomás Serebrisky, gerente de Infraestructura y Energía del organismo, es fundamental dotar de conexiones de transporte y acceso a agua a los yacimientos, permitiendo que el procesamiento y refinamiento ocurra localmente y no solo la extracción primaria. (Lee también: Lo que nadie te dijo sobre la visión trump y la crisis de empleos.)
Para México, esta noticia tiene una relevancia directa debido a su posición estratégica en el mercado automotriz y sus reservas de litio en el norte del país. La integración de cadenas de valor que propone LAC Minerals permitiría que las plantas mexicanas no solo ensamblen vehículos, sino que procesen los minerales necesarios para las baterías, un interés que también comparten inversores de España y la Unión Europea que buscan reducir su dependencia de los mercados asiáticos. El BID estima que ya existen proyectos mineros en desarrollo en la región que superan los 150 mil millones de dólares, una cifra que coloca a la zona en el epicentro de la transición energética global. (Lee también: El dato que la Fed no quería revelar: indicadores mostraban crisis.)
Lo que sigue ahora es la implementación de las mesas de trabajo con los gobiernos locales para armonizar las leyes mineras con los estándares internacionales de sostenibilidad. Mientras que el BID afirma que el camino es la colaboración público-privada, fuentes cercanas al sector indican que el éxito dependerá de la certidumbre jurídica que ofrezcan naciones como México y Chile. El programa busca aprovechar el deseo de potencias como Estados Unidos, Japón y Corea del Sur por diversificar sus proveedores, asegurando que la región no sea solo una mina, sino un centro de tecnología y refinamiento de alta gama. (Lee también: El dato sobre la adiccion mexicanos al dinero que preocupa a Banxico.)
Actualmente, el despliegue de infraestructura crítica para estos proyectos sigue pendiente de confirmar en cuanto a presupuestos específicos por país, pero la hoja de ruta está trazada. La presión por descarbonizar la economía mundial ha puesto a los minerales críticos en el centro de la geopolítica, y Latinoamérica se perfila como el socio más viable para las democracias occidentales. El reto inmediato será transformar estos planes en realidades tangibles que beneficien a las comunidades locales y no solo a los mercados internacionales de capitales.



