La adiccion mexicanos al uso de dinero en efectivo registra un crecimiento anual del 7.3 por ciento debido principalmente a la desconfianza en el sistema bancario y el peso de la economía informal. Según los reportes más recientes del Banco de México, la circulación de billetes y monedas en el país ya alcanzó la cifra histórica de 3.4 billones de pesos. Este monto es tan elevado que ya supera lo recaudado mediante el Impuesto Sobre la Renta en 2025, lo que evidencia que la digitalización de los pagos aún está lejos de ser una realidad cotidiana para la mayoría de la población.

El dato sobre la adiccion mexicanos al dinero que preocupa a Banxico - imagen 1

Especialistas financieros advierten que esta preferencia por el papel moneda se alimenta de dos problemas críticos: la falta de seguridad digital y el aumento de fraudes en transferencias. Mientras las autoridades bancarias intentan acelerar sistemas de pago móvil para eventos de talla internacional, los usuarios finales prefieren mantener el control físico de sus recursos para evitar ser víctimas de vaciado de cuentas o cargos no reconocidos. Esta situación crea una barrera estructural que impide que los esfuerzos de modernización del sector financiero permeen en los estratos más amplios de la sociedad mexicana. (Lee también: 5 razones por las que el despliegue naval en Ormuz afecta a México.)

El uso intensivo de efectivo no solo es una cuestión de hábito, sino que es aprovechado por organizaciones criminales para el blanqueo de activos. Al operar fuera del radar de las instituciones financieras, estas agrupaciones logran movilizar recursos provenientes de actividades ilícitas sin ser detectados por los sistemas de monitoreo del Servicio de Administración Tributaria. Fuentes cercanas al sector de seguridad confirman que la trazabilidad del dinero se vuelve prácticamente imposible cuando las transacciones ocurren exclusivamente mano a mano, lo que debilita el combate a la delincuencia organizada. (Lee también: 5 razones por las que el peso mexicano se desploma ante el dólar.)

Esta realidad posiciona a México en un contraste marcado con otros mercados como España o el resto de Latinoamérica, donde la penetración de tarjetas y billeteras digitales ha avanzado con mayor rapidez. Mientras en Europa el uso de efectivo se reduce drásticamente por políticas de transparencia, en nuestra región la informalidad laboral obliga a millones de personas a depender de los billetes para su consumo diario. Lo que sigue ahora es un desafío mayúsculo para el Banco de México, que deberá implementar garantías de seguridad más robustas si pretende que el ciudadano promedio abandone su dependencia del efectivo antes de que termine la década. (Lee también: Las 7 instituciones con pensiones millonarias que exhibió Primitivo Olvera.)

A corto plazo, se espera que el flujo de efectivo siga aumentando ante la falta de incentivos reales para la bancarización en zonas rurales y mercados populares. Las autoridades financieras mantienen bajo análisis nuevas estrategias para mitigar los fraudes, pero hasta que la percepción de riesgo digital no disminuya, el billete seguirá siendo el rey en las carteras de los ciudadanos. La meta de una economía totalmente digitalizada permanece como un objetivo pendiente de confirmar en los próximos planes de desarrollo financiero del país.