XALAPA, VER.- En un paso decisivo para concluir las etapas administrativas del pasado ciclo comicial, el Organismo Público Local Electoral de Veracruz (OPLE) ha dado inicio formal al proceso de recolección y posterior destrucción de más de 10 mil 500 paquetes electorales. Esta medida corresponde a la documentación generada durante la elección en la que se renovaron las autoridades de los ayuntamientos del estado.
De acuerdo con los lineamientos legales vigentes, el Consejo General del OPLE Veracruz aprobó por unanimidad el acuerdo para proceder con la eliminación de la documentación utilizada y sobrante del Proceso Electoral Local Ordinario 2024-2025. Este procedimiento busca garantizar la transparencia y el cierre definitivo de los expedientes electorales una vez agotadas todas las instancias legales y de conteo.
En total, las autoridades electorales reportaron la gestión de 10 mil 525 paquetes provenientes de 210 municipios de la entidad. El contenido de estos paquetes incluye boletas con votos válidos, votos nulos y toda la papelería sobrante generada por los consejos municipales durante la jornada de votación. Según lo establecido, el material será debidamente encostalado y trasladado para su destrucción total por medio de una empresa especializada que el propio organismo designará.
El despliegue logístico para esta tarea no es menor. Se estima que las labores de recolección y trituración se extiendan a lo largo de un mes, periodo durante el cual se vigilará que el manejo de los residuos cumpla con los estándares de seguridad necesarios. En la política electoral mexicana, este tipo de procedimientos suelen realizarse bajo métodos de reciclaje para transformar las boletas en papel útil, cumpliendo así con una función de sustentabilidad ambiental y asegurando que la información sea irreconocible.
Con esta acción, el OPLE Veracruz reafirma su compromiso con la legalidad, asegurando que el material electoral sensible no sea objeto de usos indebidos tras el cierre de los comicios. La destrucción de estas boletas marca el fin de la custodia física de millones de votos que definieron el rumbo de las alcaldías veracruzanas, permitiendo al organismo liberar espacio en sus bodegas y centrar sus esfuerzos en los retos institucionales venideros.


