La estabilidad de los procesos democráticos en México podría verse seriamente comprometida ante las propuestas de eliminar el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP). Así lo advirtieron de manera contundente Luis Carlos Ugalde y Leonardo Valdés, quienes encabezaron en distintos periodos el extinto Instituto Federal Electoral (IFE), hoy Instituto Nacional Electoral (INE). Ambos especialistas señalaron que esta medida representaría un retroceso significativo en la transparencia y la certidumbre que el país ha construido durante décadas.
El PREP ha funcionado históricamente como un mecanismo de información inmediata que permite conocer las tendencias de votación la misma noche de la jornada electoral. Según los exconsejeros, su eliminación dejaría un vacío informativo sumamente peligroso que podría ser llenado por especulaciones, noticias falsas o proclamaciones de victoria prematuras por parte de los actores políticos. Esta situación, advierten, incrementaría drásticamente la tensión social y la desconfianza en los organismos institucionales encargados de velar por el voto.
Luis Carlos Ugalde subrayó que el PREP no es únicamente una herramienta técnica de conteo, sino un componente psicológico y político fundamental para mantener la paz pública. Al ofrecer datos verificados y actualizados en tiempo real, se dota a la ciudadanía de una referencia oficial que evita que la incertidumbre derive en conflictos postelectorales. Ugalde recalcó que la confianza en las instituciones se basa en la capacidad de estas para dar respuestas claras en momentos de alta presión política.
Por su parte, Leonardo Valdés coincidió en que la arquitectura electoral mexicana se fundamenta en la generación de confianza. Prescindir de un sistema que ha demostrado su eficacia en múltiples ciclos electorales pondría en tela de juicio la legitimidad de los resultados finales. Valdés recordó que, sin resultados preliminares confiables, el periodo que transcurre entre el cierre de casillas y los cómputos distritales se convertiría en un espacio de vulnerabilidad sistémica que el Estado mexicano no debería permitirse.
En el contexto de las actuales discusiones sobre la modernización y reforma del sistema electoral en México, el llamado de los exconsejeros busca poner el foco en la importancia de preservar los instrumentos que garantizan la gobernabilidad. Concluyeron que cualquier intento por desmantelar el PREP no solo afectaría la logística de los comicios, sino que golpearía directamente el corazón de la democracia: la credibilidad del sufragio ciudadano y la estabilidad de la nación.

