Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI —la organización detrás del popular chatbot ChatGPT—, ha revelado que OpenAI strikes un acuerdo trascendental con el Departamento de Defensa de los Estados Unidos para desplegar sus modelos de inteligencia artificial en la infraestructura de la dependencia. A través de una publicación en la red social X, el líder tecnológico detalló que la integración se realizará bajo estrictos principios éticos para garantizar un uso responsable de la tecnología en el ámbito militar.
¿Qué pasó exactamente con esta alianza? Según Altman, el contrato estipula dos principios de seguridad fundamentales: la prohibición de la vigilancia masiva doméstica y la garantía de que siempre habrá responsabilidad humana en el uso de la fuerza, específicamente en lo que respecta a sistemas de armas autónomas. Un detalle que llamó la atención de los analistas es que Altman se refirió a la agencia por el nombre de 'Departamento de Guerra' (DoW), término que parece ser el preferido bajo la actual administración estadounidense.
¿Por qué importa este movimiento? El anuncio llega en un momento de alta tensión política y tecnológica. Recientemente, el presidente Donald Trump ordenó a todas las agencias federales dejar de utilizar los servicios de Anthropic, principal competidor de OpenAI y creador de Claude. Esta decisión se tomó luego de que el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, amenazara a Anthropic con catalogarla como un 'riesgo para la cadena de suministro' si se negaba a eliminar sus restricciones de seguridad (guardrails), las cuales impedían el uso de su IA para vigilancia y armamento autónomo.
¿Qué sigue para la industria de la IA? Aunque OpenAI afirma mantener restricciones similares a las de Anthropic, el gobierno estadounidense ha optado por colaborar con la empresa de Altman. Por su parte, el CEO ha instado a que el gobierno ofrezca los mismos términos éticos a todas las compañías de inteligencia artificial con las que trabaje, buscando nivelar el campo de juego. El desarrollo de esta tecnología en redes de defensa marcará un precedente sobre hasta qué punto la IA participará en operaciones tácticas y de seguridad nacional en los próximos años.


