La influencia del crimen organizado en las tradiciones locales de Jalisco ha cobrado una nueva dimensión tras revelarse detalles sobre el presunto patrocinio de Nemesio Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho', en el tradicional Carnaval de Autlán. Según reportes difundidos por el diario El Universal, el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) no solo mantenía un control territorial en la zona, sino que también intervenía activamente en la organización de los festejos populares, motivado por su conocida afición a la música regional mexicana.
Autlán de Navarro, ubicado en la estratégica región de la Sierra de Amula, es considerado históricamente como uno de los bastiones de influencia del CJNG. En este contexto, el carnaval anual —uno de los más importantes del estado— se habría convertido en un escaparate de poder y ostentación para el capo michoacano. Durante las festividades, se reportó la contratación de agrupaciones de alto perfil y gran convocatoria, tales como Grupo Firme y el cantante chiapaneco Julión Álvarez, cuyas presentaciones atrajeron a miles de espectadores.
El vínculo entre los líderes del narcotráfico y la industria del entretenimiento en México no es un fenómeno nuevo; sin embargo, el caso de Autlán subraya la compleja intersección entre la cultura popular y el poder fáctico de los cárteles. Para Oseguera Cervantes, el patrocinio de estos eventos funcionaba aparentemente como una herramienta de relaciones públicas y control social. Al asegurar la presencia de los artistas más cotizados del momento, el líder criminal buscaba consolidar una imagen de benefactor ante la comunidad local, emulando prácticas de antiguos capos de la droga.
Expertos en seguridad analizan que estas acciones permiten a las organizaciones criminales legitimarse ante la población civil, generando una derrama económica que, a menudo, es vista con buenos ojos en municipios con carencias. Mientras tanto, la industria del regional mexicano sigue bajo la lupa por la frecuencia con la que sus máximos exponentes terminan amenizando festejos vinculados a personajes de la delincuencia organizada, ya sea por voluntad, omisión o coerción.
Actualmente, Nemesio Oseguera Cervantes permanece como uno de los objetivos prioritarios tanto para el Gobierno de México como para la administración de control de drogas de Estados Unidos (DEA). A pesar de su estatus de fugitivo, los ecos de su influencia económica y su gusto por la música siguen resonando en las plazas de toros y los palenques de su zona de dominio, donde la línea entre la legalidad y el financiamiento ilícito suele tornarse difusa durante los días de fiesta.



