La caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho', no solo marca un hito en la cronología del narcotráfico en México, sino que ha dejado al descubierto las profundas contradicciones personales del hombre que lideró el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Tras los operativos realizados por fuerzas militares en la localidad de Tapalpa, Jalisco, los hallazgos en su último refugio revelaron una faceta desconocida del capo: un ferviente devoto que buscaba consuelo y protección en la religión católica y el misticismo.

En el interior de la finca, ubicada en un exclusivo complejo a unos 100 kilómetros al sur de Guadalajara, los investigadores encontraron un altar improvisado sobre un mueble de madera. En este espacio, 'El Mencho' mantenía veladoras encendidas frente a las imágenes de la Virgen de Guadalupe y San Judas Tadeo, este último considerado el patrono de las causas difíciles y figura central en la devoción de diversos sectores vinculados a la marginalidad y el crimen. Sin embargo, destacó la presencia de San Charbel, el monje maronita libanés cuya veneración en México ha crecido significativamente por sus supuestos milagros de sanación y protección.

Un elemento revelador del estado mental y espiritual del líder criminal fue el hallazgo de una hoja de papel escrita a mano con el Salmo 91. Este pasaje bíblico es utilizado frecuentemente por creyentes que buscan invocar la protección divina ante peligros inminentes, temores y adversidades. Asimismo, las autoridades aseguraron correspondencia dirigida a Oseguera Cervantes, a quien sus allegados identificaban afectuosamente como 'compadrito', con mensajes que reforzaban su vínculo con San Judas Tadeo.

El fervor religioso del líder del CJNG no se limitaba a la intimidad de su habitación. En el área del patio, frente a una pared de cantera, se localizaron dos grandes piedras con las efigies de la Virgen de Guadalupe y San Judas Tadeo talladas de manera artesanal. Estas manifestaciones confirman un patrón documentado por estudiosos de la narcocultura en México: la coexistencia de una fe inquebrantable con la ejecución de actos de violencia extrema.

Durante casi dos décadas, Oseguera Cervantes mantuvo un perfil bajo, limitando la información pública a sus actividades delictivas y la expansión de su organización. No obstante, este escenario final en Tapalpa ofrece una perspectiva humana sobre el criminal que, ante el asedio de las autoridades y la fragilidad de su posición, optó por rodearse de símbolos sagrados en un intento por encontrar una redención o protección que las armas ya no podían brindarle.