Tras el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", por parte de las Fuerzas Armadas de México, el país no solo enfrentó una jornada de violencia física, sino una agresiva campaña de desinformación. De acuerdo con Grisel Salazar Rebolledo, investigadora del Departamento de Ciencia Social y Política de la Universidad Iberoamericana, la velocidad de las fake news durante esta crisis superó en un mil por ciento los esfuerzos de verificación, convirtiéndose en una pieza clave del engranaje criminal.
¿Qué ocurrió realmente?
El pasado domingo 22 de febrero, mientras el Gabinete de Seguridad confirmaba operativos contra el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), las redes sociales se inundaron de imágenes y audios apócrifos. Esta táctica, denominada por especialistas como "terror digital", busca desestabilizar la percepción pública y saturar los canales de información confiables. Según Salazar Rebolledo, aunque hubo ánimos de contrarrestar la oleada de mentiras, la capacidad de respuesta de los verificadores se vio nulificada por la rapidez con la que se propagan los rumores en plataformas como WhatsApp y X (antes Twitter).
Impacto en el terreno y cifras oficiales
La desinformación no fue un evento aislado, sino que acompañó acciones violentas coordinadas en gran parte del territorio nacional. El Gabinete de Seguridad informó que, tras la caída del líder criminal, se registraron cerca de 252 bloqueos en 20 estados de la República. Por su parte, la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) reportó que la cifra de autos robados ascendió a 631 en todo el país durante los disturbios.
Por qué importa este fenómeno
El uso de noticias falsas como estrategia del narcotráfico representa un nuevo nivel de desafío para el Estado mexicano. Al ser la velocidad de circulación de estos contenidos tan alta, la narrativa oficial suele llegar cuando el pánico ya se ha generalizado. Salazar Rebolledo explica que el objetivo de estas campañas es sembrar terror psicológico, demostrando un control que va más allá del poder de fuego, extendiéndose al dominio de la información.
¿Qué sigue?
La caída de un líder de la talla de Oseguera Cervantes genera vacíos de poder que se manifiestan en reacomodos violentos y una lucha por la narrativa en medios digitales. Las autoridades y la sociedad civil enfrentan el reto de fortalecer los protocolos de verificación en tiempo real para mitigar el impacto del terror digital. Por ahora, la información sobre las repercusiones económicas y de seguridad nacional continúa en desarrollo mientras las Fuerzas Armadas mantienen el despliegue en las zonas de mayor conflicto.



