En una reciente intervención que ha sacudido el tablero político nacional, **Luisa María** Alcalde Luján, presidenta nacional de Morena, ha dejado claro que la cohesión de la autollamada Cuarta Transformación tiene límites específicos. Durante una entrevista concedida al diario El País, la dirigente subrayó que, aunque la alianza con el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) es estratégica y fundamental para el proyecto, existen pilares de la reforma electoral que se consideran inamovibles y no entrarán en ninguna mesa de negociación secundaria.

La postura de Alcalde surge en un momento crítico, justo cuando el partido guinda comienza a trazar su ruta logística y política hacia las elecciones intermedias de 2025. El reto que enfrenta la dirigencia no es menor: mantener la unidad en un movimiento que, por su propia naturaleza de frente amplio, suele enfrentar tensiones internas naturales entre sus diversas corrientes y sus aliados legislativos. Lo nuevo hoy es la contundencia con la que la líder morenista descarta concesiones que busquen beneficiar intereses partidistas particulares por encima de la propuesta de austeridad y democracia directa que promueve el Ejecutivo.

Entre los aspectos que se consideran "lo esencial" de la reforma se encuentran la reducción sustancial de costos en la estructura del Instituto Nacional Electoral (INE) y los nuevos mecanismos para la elección de autoridades electorales. Tradicionalmente, partidos como el PT y el PVEM han buscado salvaguardas técnicas que garanticen su supervivencia o financiamiento en coalición, pero la actual dirigencia de Morena parece decidida a no repetir esquemas que contradigan el espíritu original de sus iniciativas.
Sin embargo, lo que falta por confirmar es la reacción oficial que tendrán las dirigencias nacionales del Partido Verde y del PT ante este mensaje de "puño cerrado". Mientras que al interior de Morena la declaración ha sido recibida como una señal de fortalecimiento institucional, en el Congreso de la Unión la realidad de los votos podría obligar a matizar este discurso si se busca alcanzar la mayoría calificada necesaria para las modificaciones constitucionales.



