La reciente noticia sobre la caída en la estructura de mando de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ha generado una profunda preocupación entre los diversos colectivos de búsqueda de personas desaparecidas en el país. Los grupos de familiares advierten que este movimiento en la cúpula criminal podría derivar en una escalada de violencia por el control de plazas, lo que obligaría a suspender de forma indefinida sus jornadas de localización en campo.
Representantes de colectivos en diversas entidades han señalado que sus operaciones dependen estrictamente del acompañamiento de las fuerzas federales, como la Guardia Nacional y la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA). Sin un resguardo oficial robusto, ingresar a predios donde se sospecha la existencia de fosas clandestinas se vuelve una misión de alto riesgo frente a los posibles reacomodos de células delictivas que buscan reafirmar su poder tras la ausencia de su líder principal. La experiencia histórica en el país sugiere que, ante la captura o caída de un capo de alto perfil, los índices de homicidios y enfrentamientos suelen repuntar de forma inmediata.
“El temor es que el terreno se ‘caliente’ más de lo que ya está. Si hay una guerra interna por la sucesión o ataques de grupos rivales para arrebatar territorios, nosotros quedamos en medio de la disputa”, explicó una de las activistas que encabeza las brigadas de búsqueda en el occidente del país. Por este motivo, se prevé que las labores de búsqueda física en estados con fuerte presencia de este grupo delictivo, tales como Jalisco, Michoacán, Colima y Guanajuato, sufran retrasos significativos por falta de condiciones de seguridad.
Ante este panorama de incertidumbre, las familias han hecho un llamado enérgico al Gobierno Federal para que no se descuiden las tareas de protección durante las diligencias. Asimismo, han solicitado que las autoridades no limiten sus acciones únicamente a la localización de restos en fosas, sino que refuercen la búsqueda en vida. Argumentan que, mientras la atención de seguridad se centra en la desarticulación de cárteles, las instituciones suelen relegar la localización de personas en centros de reclusión o posibles situaciones de trata y explotación laboral.
La crisis de desapariciones en México, que representa una de las heridas más profundas del tejido social, se ve directamente impactada por la dinámica del crimen organizado. Para los colectivos, la caída de una figura como Oseguera Cervantes no se traduce necesariamente en justicia inmediata, sino en un periodo de inestabilidad que pone en pausa la esperanza de miles de madres y padres de encontrar respuestas sobre el paradero de sus seres queridos.



