Harvey Weinstein, el otrora poderoso magnate de Hollywood, ha dado un giro estratégico en su batalla legal al integrar a su equipo de defensa a los abogados que actualmente representan a figuras de alto impacto mediático, como el rapero Sean “Diddy” Combs y Luigi Mangione. Esta reconfiguración ocurre en un momento crítico, mientras Weinstein se prepara para enfrentar su tercer juicio por violación en el estado de Nueva York.

Los abogados Jacob Kaplan, Marc Agnifilo y Teny Geragos, socios del reconocido bufete neoyorquino Agnifilo Intrater, formalizaron su incorporación al caso mediante documentos judiciales presentados esta semana. Este nuevo tridente legal sustituye en el proceso penal a Arthur Aidala, quien ha sido el defensor histórico de Weinstein, pero que a partir de ahora se limitará a gestionar los procesos de apelación y diversos asuntos de carácter civil que el productor aún tiene pendientes.

La elección de este equipo no es casualidad. Kaplan, quien ya formó parte del equipo original de Weinstein en 2018, regresa para asumir un papel protagónico en la sala de audiencias. Por su parte, Marc Agnifilo y Teny Geragos han ganado notoriedad recientemente por su defensa de Luigi Mangione en el mediático caso del homicidio del director ejecutivo de UnitedHealthcare, Brian Thompson, logrando resultados favorables como la desestimación de cargos de terrorismo en el ámbito estatal.

El núcleo de este tercer juicio se centrará primordialmente en las acusaciones de que Weinstein agredió sexualmente a la estilista y actriz Jessica Mann en un hotel de Manhattan durante el año 2013. Es importante recordar que en junio pasado, un jurado emitió un veredicto dividido: aunque el productor fue declarado culpable de practicar sexo oral por la fuerza a Miriam Haley, fue absuelto de delitos contra Kaja Sokola, y el jurado no logró un consenso unánime respecto al cargo de violación vinculado con Mann.

Aquellas deliberaciones concluyeron de forma abrupta cuando el presidente del jurado se negó a continuar, lo que llevó a la defensa a argumentar que el fallo estuvo viciado por disputas internas. No obstante, el juez Curtis Farber, quien supervisará este nuevo juicio, ha sostenido que el acusado tuvo un proceso justo y ha rechazado los planteamientos de nulidad previa.

Para el público mexicano, este caso sigue siendo el referente fundamental del movimiento #MeToo, el cual tuvo una resonancia global y transformó las dinámicas de poder en la industria del entretenimiento a nivel internacional. El nuevo juicio de Weinstein no solo representa un proceso legal contra un individuo, sino que se mantiene como un símbolo de la lucha contra la impunidad en casos de violencia de género. Con este nuevo equipo de abogados de alto perfil, Weinstein apuesta por una defensa técnica agresiva para intentar revertir su situación jurídica en lo que se prevé será uno de los juicios más seguidos del año.