Harvey Weinstein, el otrora todopoderoso magnate de Hollywood que se convirtió en el rostro del movimiento #MeToo, ha decidido dar un giro estratégico a su representación jurídica. De cara a la repetición de su juicio por delitos sexuales en Nueva York, el exproductor ha contratado a Jacob Kaplan, integrante de la prestigiosa firma legal Agnifilo Intrater, para liderar su defensa en esta nueva etapa procesal.
Este cambio de abogados se produce en un momento crítico para Weinstein. En abril pasado, la Corte de Apelaciones de Nueva York —el tribunal de mayor jerarquía en el estado— revocó su condena de 2020 por violación y abuso sexual. Los magistrados determinaron que el juicio original estuvo viciado debido a que el juez permitió testimonios de mujeres cuyas acusaciones no formaban parte de los cargos específicos del expediente, lo que, según el fallo, perjudicó de manera injusta el derecho del acusado a un proceso equitativo.
Para el público mexicano, la figura de Weinstein es fundamental para entender el cambio de paradigma en las denuncias por acoso laboral y sexual en la industria del entretenimiento. Como cofundador de los estudios Miramax y The Weinstein Company, fue responsable de éxitos cinematográficos que marcaron época, pero su caída en 2017 detonó una ola de denuncias globales que también tuvo eco en los sectores culturales y mediáticos de México, impulsando protocolos de género y mayor apertura para las víctimas.
Jacob Kaplan, el nuevo defensor de Weinstein, es reconocido en los círculos legales de Estados Unidos por su experiencia en litigios penales complejos. Su incorporación busca contrarrestar la estrategia de la fiscalía de Manhattan, la cual ha manifestado su firme intención de volver a sentar al productor en el banquillo de los acusados para buscar una nueva sentencia condenatoria.
A pesar de este respiro legal en Nueva York, el panorama para Weinstein sigue siendo complicado. Actualmente permanece bajo custodia, ya que todavía enfrenta una condena de 16 años de prisión en California, derivada de un juicio similar celebrado en Los Ángeles en 2022. No obstante, el resultado del nuevo juicio en Nueva York es visto por expertos legales como un termómetro sobre la solidez de los casos de abuso de poder en la era post-#MeToo.



