La reciente visita del Príncipe Harry y Meghan Markle a Jordania ha desatado una nueva ola de críticas hacia el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido (Foreign Office). El motivo de la controversia radica en la recepción oficial que el embajador británico en Amán, Phillip Hall, brindó a los Duques de Sussex durante lo que diversos sectores han calificado como una gira 'cuasi-real', a pesar de que la pareja no contaba con una invitación formal ni el respaldo institucional del gobierno británico.

El incidente salió a la luz pública a través de un comunicado de prensa emitido por el propio equipo de comunicación de los Sussex. En el documento, se detallaba con orgullo que habían sido recibidos por el embajador Hall, lo que generó un efecto bumerán de críticas en Londres. Esta revelación puso en una posición incómoda a las autoridades diplomáticas británicas, quienes ahora enfrentan duros cuestionamientos sobre el uso de recursos públicos y la validez de brindar representación diplomática a ciudadanos que renunciaron voluntariamente a sus deberes reales.

Para poner en contexto al público mexicano, es importante recordar que Harry y Meghan, conocidos como los Duques de Sussex, se apartaron de sus funciones como miembros activos de la Familia Real Británica en el año 2020. Al hacerlo, perdieron el financiamiento público y el derecho a representar oficialmente a la monarquía en el extranjero. Desde entonces, sus apariciones internacionales han sido objeto de un intenso escrutinio mediático y político, especialmente cuando sus actividades parecen imitar la agenda de la diplomacia estatal, creando confusión sobre quién habla realmente en nombre del Reino Unido.

Expertos en protocolo han calificado el encuentro en Jordania como 'inapropiado', señalando que permite a los Sussex mantener una imagen de estatus real mientras evitan las responsabilidades y el control parlamentario que conlleva dicho rol. Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores se encuentra bajo fuego cruzado, ya que no ha aclarado de forma contundente si el recibimiento por parte de Phillip Hall fue una cortesía diplomática aislada o si existe una falta de coordinación interna sobre cómo manejar las giras privadas de la pareja.

Este nuevo capítulo en la turbulenta relación entre los Sussex y el gobierno británico reabre el debate sobre la seguridad y el financiamiento de sus viajes, así como el impacto que estas 'misiones no oficiales' tienen en la imagen exterior británica. Mientras tanto, la pareja continúa su recorrido bajo los reflectores internacionales, desafiando una vez más las estrictas convenciones de la Casa de Windsor.