El Gobierno de México, a través de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), ha intensificado las labores de inteligencia estratégica para identificar y neutralizar la línea de mando del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Durante una reciente actualización de las acciones de seguridad nacional, el titular de la dependencia, Omar García Harfuch, confirmó que las autoridades mantienen investigaciones abiertas sobre cuatro individuos clave que se perfilan como los posibles sucesores de Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho".

A sus 59 años de edad, Oseguera Cervantes se mantiene como uno de los fugitivos más buscados tanto por las autoridades mexicanas como por las agencias de seguridad de los Estados Unidos, incluida la Administración de Control de Drogas (DEA), que ofrece una recompensa millonaria por información que conduzca a su captura. La relevancia de este seguimiento radica en la robusta estructura jerárquica de la organización criminal, la cual ha extendido su presencia operativa en gran parte del territorio nacional y ha consolidado rutas transnacionales de tráfico de sustancias ilícitas.

El secretario Harfuch subrayó que la identificación de estos perfiles es una pieza fundamental de los esfuerzos del Gabinete de Seguridad para desarticular las redes de mando que sostienen la operatividad del cártel. Aunque por razones de debido proceso y seguridad estratégica no se revelaron las identidades de los cuatro sujetos bajo investigación, se sabe que forman parte del círculo cercano y operativo de la organización. Para el Estado mexicano, anticiparse al relevo generacional o de mando dentro del CJNG es un punto crítico para mitigar el riesgo de escaladas de violencia en las regiones donde el grupo tiene mayor influencia.

La figura de "El Mencho" ha estado rodeada de hermetismo y constantes especulaciones sobre su estado de salud en los últimos años. Este escenario ha acelerado los trabajos de inteligencia para prever cualquier cambio en la dirección del grupo delictivo, ya que históricamente las transiciones de poder en organizaciones de esta magnitud suelen desencadenar pugnas internas y enfrentamientos con grupos rivales por el control de plazas estratégicas.

Esta labor de investigación se enmarca en una política de colaboración estrecha entre las instituciones de seguridad federal y la cooperación internacional. Las autoridades mexicanas han reiterado su compromiso de emplear todas las herramientas tecnológicas y de campo para debilitar la estructura financiera y operativa del cártel, con el objetivo de reducir los índices de criminalidad vinculados a sus actividades en el país.