En una operación de alta precisión que marca un hito en la estrategia de seguridad nacional, Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), fue abatido en el estado de Jalisco. El éxito del operativo ha sido atribuido a una estrecha colaboración de inteligencia entre agencias de Estados Unidos y las fuerzas armadas mexicanas, según revelaron reportes de Los Angeles Times y fuentes vinculadas a la operación.

De acuerdo con la información difundida, la CIA y el FBI proporcionaron la ubicación exacta del capo tras un exhaustivo seguimiento tecnológico. Días previos a la incursión, un avión no tripulado Predator, equipo de vigilancia de alta tecnología utilizado anteriormente por el ejército estadounidense en conflictos en Irak y Afganistán, sobrevoló a 20 mil pies de altura los estados de Colima, Nayarit y Jalisco. El objetivo de este despliegue fue recolectar datos críticos sobre los movimientos del líder criminal y la estructura operativa del cártel en la región occidente del país.

El contexto de esta cooperación internacional coincide con la reciente solicitud de la presidenta Claudia Sheinbaum al Senado de la República para permitir el ingreso de elementos militares de Estados Unidos a territorio mexicano. Dicho permiso, con vigencia del 15 de febrero al 16 de abril de 2026, facilitó la presencia de especialistas en el Centro de Capacitación y Adiestramiento Especializado de Infantería de Marina, lo que habría fortalecido las capacidades operativas y de inteligencia para este golpe.

La cronología del operativo indica que la ubicación definitiva se obtuvo tras rastrear los movimientos de la pareja sentimental de Oseguera Cervantes, quien fue localizada en un punto a dos horas de la ciudad de Guadalajara. Finalmente, la mañana de un domingo, elementos del Ejército Mexicano ejecutaron un asalto aéreo descendiendo de helicópteros en una zona de cabañas en Tapalpa. El líder del CJNG se encontraba en medio de una celebración, lo que provocó que su anillo de seguridad fuera tomado por sorpresa y no lograra reaccionar ante el despliegue de las fuerzas federales.

Tras confirmarse la caída del capo, se reportaron actos de violencia y disturbios en el estado de Guanajuato, presuntamente orquestados por células del grupo delictivo en represalia. Las autoridades confirmaron el procesamiento de cuatro individuos bajo cargos de terrorismo derivado de estos hechos violentos. Este suceso representa uno de los golpes más significativos a las estructuras del narcotráfico en la historia reciente de México, dejando al descubierto el nivel de infiltración tecnológica en la persecución de objetivos prioritarios.