Para los entusiastas de las teorías sobre el poder global y los círculos de influencia privada, el nombre “Bohemian Grove” resuena con un aire de misterio y exclusividad absoluta. Sin embargo, un nuevo reporte del portal especializado Gizmodo ha sacudido estas nociones al analizar una lista filtrada de los asistentes a su más reciente reunión anual. Lo más sorprendente del documento no es solo quién asistió, sino quiénes decidieron quedarse fuera: los grandes titanes de la tecnología moderna.

Situado en Monte Río, California, el Bohemian Grove es un campamento privado de aproximadamente 1,100 hectáreas que pertenece al Bohemian Club, una organización privada con sede en San Francisco. Durante décadas, este retiro ha sido el escenario de encuentros entre presidentes de Estados Unidos, líderes militares y directores de las corporaciones más poderosas del mundo. Para el lector en México, este lugar es frecuentemente mencionado en documentales y reportajes sobre la “élite global” que toma decisiones tras puertas cerradas, a menudo envuelta en rituales tradicionales que han alimentado leyendas urbanas por más de un siglo.

El reporte de Gizmodo señala que, tras revisar los nombres en la lista de invitados filtrada, existe una desconexión evidente con la era digital actual. Mientras que en años anteriores se esperaba la presencia de los rostros más visibles de Silicon Valley, esta vez las figuras de mayor peso en la industria tecnológica —aquellos que hoy dominan la inteligencia artificial y las redes sociales— brillan por su ausencia. Esta falta de representación de los “tech titans” sugiere un cambio significativo en la demografía del poder que solía concentrarse en este retiro forestal.

Este vacío resulta intrigante para los analistas de política internacional. En un momento donde el poder geopolítico se desplaza aceleradamente hacia el control de los datos y la infraestructura digital, el hecho de que los líderes de este sector no participen en uno de los foros de networking más antiguos y herméticos de Estados Unidos podría indicar que la nueva guardia de multimillonarios prefiere sus propios espacios de influencia o simplemente considera estos rituales como algo obsoleto.

A pesar de la falta de magnates tecnológicos, la lista sí incluye a varios invitados calificados como “sorprendentes” por el medio, manteniendo el perfil tradicional de políticos de carrera y magnates de industrias extractivas o financieras. La filtración vuelve a poner bajo el reflector la relevancia de estos clubes privados en la toma de decisiones que, eventualmente, tienen repercusiones en la economía y la política exterior, afectando de manera indirecta a países de la región como México.