WASHINGTON Y NUEVA YORK — En una decisión judicial de alto impacto para la geopolítica energética de la región, la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos emitió un fallo que desarticula gran parte de la estrategia de presión comercial impuesta durante el mandato de Donald Trump. La resolución del máximo tribunal estadounidense determinó que diversos aranceles comerciales fueron implementados de manera inconstitucional, lo que en los hechos deja sin efecto las órdenes ejecutivas que castigaban a naciones terceras por comerciar con Cuba.
El dictamen judicial se centra en el uso indebido de las facultades ejecutivas bajo leyes de comercio que, según los magistrados, fueron aplicadas fuera de su marco legal original. Esta determinación anula la efectividad de las amenazas arancelarias que pendían sobre cualquier país que decidiera exportar petróleo a la isla, una medida que había servido como un bloqueo indirecto pero altamente disuasivo para las economías latinoamericanas.
Para México, este fallo representa un cambio de paradigma en su relación comercial con Cuba. Durante años, el envío de hidrocarburos desde México hacia la isla ha estado marcado por la cautela diplomática y el riesgo de sanciones económicas por parte de Washington. Con la anulación de estas amenazas arancelarias, se abre la puerta para que el gobierno mexicano, a través de Petróleos Mexicanos (Pemex), pueda reanudar o incrementar sus suministros de crudo a la nación antillana bajo un marco de mayor seguridad jurídica.
Expertos en derecho internacional y comercio exterior señalan que esta resolución no solo debilita el cerco energético sobre Cuba, sino que también establece un límite importante al poder presidencial en Estados Unidos para utilizar los aranceles como herramientas de coerción política internacional. La decisión de la Corte reconoce que la administración anterior excedió sus competencias al imponer gravámenes que no cumplían con los requisitos constitucionales mínimos.
Este nuevo escenario legal ocurre en un momento crítico para la infraestructura energética de la isla, que ha enfrentado severas crisis de abastecimiento. Al eliminarse el temor a los aranceles punitivos de Estados Unidos, México recupera un margen de maniobra soberano para fortalecer sus lazos comerciales y energéticos en el Caribe, reafirmando una política exterior que históricamente ha buscado la cooperación con Cuba a pesar de las presiones de Washington.
Aunque el fallo judicial ya es oficial, queda pendiente observar la reacción de la actual administración de Joe Biden, que deberá ajustar sus políticas de sanciones a los límites constitucionales dictados por la Suprema Corte. Por ahora, el camino parece despejado para que los buques tanques mexicanos vuelvan a formar parte esencial del suministro energético cubano sin el lastre de la incertidumbre económica.

