Un reciente fallo de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos ha generado un sismo en la política comercial y diplomática de la región al invalidar las bases legales que sostenían el bloqueo petrolero contra Cuba. La resolución judicial declara inconstitucionales diversos aranceles impuestos durante la administración de Donald Trump, lo que en términos prácticos, anula las amenazas de sanciones comerciales contra terceros países que suministren energéticos a la isla caribeña.
Esta decisión representa un cambio de paradigma para naciones como México, que históricamente han mantenido lazos de cooperación energética con Cuba pero que se veían limitadas por el temor a represalias económicas de Washington. La orden ejecutiva ahora invalidada funcionaba como un mecanismo de presión, amagando con aranceles adicionales a cualquier nación que desafiara el cerco petrolero impuesto desde la Casa Blanca mediante el uso discrecional de leyes comerciales.
El máximo tribunal estadounidense determinó que ciertos aranceles comerciales fueron implementados bajo una interpretación errónea y extralimitada de la ley, vulnerando los principios constitucionales de aquel país. Con esta anulación, la puerta queda abierta para que Petróleos Mexicanos (Pemex) y el Gobierno de México reanuden o incrementen sus envíos de crudo y refinados a La Habana sin el riesgo inminente de ver afectada su balanza comercial con el vecino del norte.
Para el contexto mexicano, la noticia llega en un momento de estrecha relación bilateral con el gobierno cubano. México ha sido históricamente un aliado estratégico en el Caribe, y la posibilidad de retomar el suministro constante de petróleo no solo fortalece la cooperación regional, sino que elimina un obstáculo diplomático que solía tensar la relación trilateral entre Ciudad de México, Washington y La Habana por las posibles repercusiones bajo el marco del T-MEC.
Analistas internacionales coinciden en que este revés judicial para la política exterior de la era Trump simplifica significativamente el panorama de exportaciones para el sector energético mexicano. Al eliminarse la amenaza arancelaria como herramienta de castigo político, el intercambio comercial de hidrocarburos vuelve a regirse por acuerdos bilaterales y la normativa internacional, restando peso a las decisiones unilaterales de la oficina ejecutiva estadounidense en materia de comercio exterior y soberanía energética de terceros países.

