El senador de origen cubano, Marco Rubio, ha lanzado una dura crítica contra el gobierno de Miguel Díaz-Canel, afirmando que Cuba se encuentra en un punto de no retorno que exige transformaciones estructurales inmediatas. El legislador por Florida sostuvo que la actual emergencia energética, que ha dejado a millones de ciudadanos sin suministro eléctrico durante días, no es un accidente fortuito, sino la consecuencia directa de décadas de mala gestión y decisiones políticas erráticas por parte de las autoridades de la isla.
En sus declaraciones, Rubio destacó que el sistema eléctrico cubano se encuentra en un estado de abandono tal que ha dejado a la población en una situación de "vulnerabilidad absoluta". Para el senador, el deterioro interno no se limita únicamente a la infraestructura, sino que refleja un agotamiento del modelo político actual, el cual, según sus palabras, ha priorizado la permanencia en el poder por encima del bienestar básico de los ciudadanos.
La crisis en Cuba ha captado la atención de la comunidad internacional y, de manera particular, de México. Tradicionalmente, el gobierno mexicano ha mantenido una política de solidaridad y cooperación técnica con la isla, enviando en diversas ocasiones combustible y especialistas para intentar mitigar los constantes apagones que afectan la vida cotidiana. No obstante, las palabras de Rubio subrayan la creciente tensión política en la región y la presión que desde sectores clave de Estados Unidos se ejerce para forzar una apertura democrática ante lo que califican como un fracaso rotundo del sistema centralizado.
Rubio enfatizó que la solución a largo plazo no radica únicamente en reparaciones técnicas superficiales o ayuda externa temporal, sino en un "cambio drástico" que permita a la nación caribeña modernizarse y abrirse a mecanismos más eficientes de gobernanza y economía. Mientras tanto, el gobierno cubano suele atribuir estas carencias estructurales al embargo económico impuesto por Washington, un argumento que Rubio rechaza categóricamente al señalar la ineficiencia administrativa local como la verdadera raíz del problema.
Este escenario plantea un desafío diplomático constante para los países de América Latina, incluyendo a México, que observan con preocupación la estabilidad social y humanitaria de la isla. El creciente descontento ciudadano, exacerbado por la falta de servicios básicos esenciales como la luz y el agua, continúa siendo el factor de mayor riesgo en una Cuba que, a decir del senador estadounidense, no puede permitirse seguir operando bajo el mismo esquema de gobierno actual.


