El desierto del Sahara fue testigo de un fenómeno que muchos internautas han calificado como una auténtica película terror. En la localidad de Bojador, Marruecos, una masiva plaga de langostas sorprendió a los automovilistas que circulaban por la autopista principal, reduciendo drásticamente la visibilidad y provocando impactos constantes contra los parabrisas de los vehículos. Lo que comenzó como un avistamiento aislado se ha convertido hoy en una preocupación de escala internacional debido a la magnitud y densidad del enjambre.

A diferencia de los primeros reportes que solo destacaban la espectacularidad visual del video, la actualización informativa de hoy confirma que las autoridades marroquíes han desplegado brigadas de monitoreo en la zona costera. El objetivo es determinar si este desplazamiento masivo es parte de una migración estacional intensificada por las recientes condiciones climáticas o si representa el inicio de una plaga mayor que podría devastar los cultivos del sur del país. Los expertos señalan que la acumulación de humedad en ciertas zonas del desierto suele ser el detonante de estas eclosiones masivas.

Hasta este momento, queda por confirmar la extensión exacta del área afectada y si el enjambre se está desplazando hacia zonas urbanas densamente pobladas o hacia campos de cultivo críticos para la economía local. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) mantiene una vigilancia constante sobre la langosta del desierto en esta región, y se espera que en las próximas horas se emita un informe técnico para validar si este brote requiere una intervención química aérea inmediata para frenar su avance.

Para el público en México, este tipo de imágenes evoca las plagas de langostas que ocasionalmente afectan estados del sur como Yucatán, Quintana Roo o Campeche. Sin embargo, la densidad observada en las carreteras de Marruecos supera los registros habituales en zonas urbanas, recordando la fragilidad de las rutas logísticas ante fenómenos naturales extremos. Los conductores en la zona de Bojador han sido instados a extremar precauciones, ya que la acumulación de insectos aplastados puede volver el asfalto sumamente resbaladizo, incrementando el riesgo de accidentes.