En un movimiento que subraya la compleja dinámica de seguridad en el continente asiático, el Comando del Indo-Pacífico de Estados Unidos (USINDOPACOM) anunció la realización de una serie de ejercicios navales conjuntos con naciones aliadas que mantienen disputas territoriales y políticas con China. Estas maniobras representan un mensaje de fuerza y cohesión en una de las rutas comerciales más vitales del planeta.
Según el informe oficial de las autoridades estadounidenses, las operaciones se enfocaron en el perfeccionamiento de capacidades marítimas críticas. Entre las actividades principales destacaron la logística de reposición en alta mar, las maniobras de aterrizaje en cubierta para aeronaves militares y el fortalecimiento de los protocolos de comunicaciones tácticas. Estos elementos son fundamentales para garantizar que las flotas aliadas puedan operar de manera conjunta en situaciones de crisis o ante cualquier desafío a la navegación internacional.
El despliegue ocurre en un momento de alta sensibilidad diplomática. China ha reclamado históricamente soberanía sobre gran parte del Mar del Sur de China, una postura que ha generado fricciones constantes con vecinos regionales como Filipinas, Vietnam y Japón. La presencia de la Marina estadounidense busca, bajo la narrativa de mantener un 'Indo-Pacífico libre y abierto', contrarrestar la expansión de la influencia de Pekín mediante la presencia física y la cooperación técnica con sus socios estratégicos.
Para México, la estabilidad en el Indo-Pacífico no es un tema menor. Como nación con una extensa línea costera en el Pacífico y un creciente interés en los mercados asiáticos —consolidado a través de tratados como el CPTPP—, cualquier alteración en la seguridad de las rutas marítimas podría impactar directamente en las cadenas de suministro y en los costos del comercio exterior mexicano. La diplomacia mexicana observa con cautela estos movimientos, manteniendo su tradicional postura de solución pacífica de controversias mientras navega su relación comercial entre las dos potencias mundiales.
Expertos en defensa señalan que este tipo de ejercicios no solo sirven para la capacitación técnica, sino que funcionan como una herramienta de disuasión integral. La capacidad de reabastecimiento en el mar permite que las embarcaciones permanezcan operativas por periodos prolongados sin depender de puertos terrestres, lo que representa una ventaja logística decisiva en el vasto y disputado escenario del océano Pacífico.

