La Fiscalía del Distrito Sur de California ha dado un paso contundente en la estrategia contra el crimen organizado al anunciar este jueves una acusación formal contra René Arzate García, alias “La Rana”, señalado como el principal jefe de plaza de Tijuana para el Cártel de Sinaloa. Los cargos presentados incluyen narcoterrorismo y conspiración para distribuir fentanilo, una droga que ha generado una crisis de salud pública sin precedentes en territorio estadounidense.
De forma paralela al proceso judicial, el Departamento de Estado de EE. UU. anunció un incremento sustancial en la recompensa por información que facilite la captura o condena del presunto capo, elevando la cifra a cinco millones de dólares. En una conferencia de prensa, el fiscal del Distrito Sur de California, Adam Gordon, subrayó la peligrosidad del acusado, señalando que, junto a su hermano Alfonso “Aquiles” Arzate García, ha mantenido el control absoluto del corredor de drogas de Tijuana durante los últimos 15 años.
Como parte del anuncio, las autoridades estadounidenses difundieron imágenes que ofrecen un vistazo a la vida privada y la simbología de Arzate García. Entre las evidencias compartidas figuran fotografías de altares dedicados a la Santa Muerte, rodeados de ofrendas que incluyen drogas y armas de fuego de grueso calibre, algunas de ellas con acabados en oro. Asimismo, se destacó su vínculo con la narcocultura a través de las letras del grupo Los Rayos del Norte, cuyos corridos suelen narrar sus enfrentamientos y su ascenso en la jerarquía criminal.
Esta ofensiva judicial se enmarca en la decisión del gobierno de los Estados Unidos de clasificar a esta facción del Cártel de Sinaloa como una organización terrorista. Para los lectores en México, este caso es de vital importancia, pues la operatividad de los hermanos Arzate ha sido un factor determinante en la ola de violencia que azota a Baja California, donde el control de la 'plaza' fronteriza es clave para el tráfico de drogas sintéticas hacia el norte.
La justicia estadounidense enfatizó que la desarticulación de esta célula es prioritaria para frenar el flujo masivo de opioides sintéticos que cruzan la frontera a diario. René Arzate García permanece prófugo, consolidándose como uno de los objetivos de alto perfil para las agencias de seguridad en ambos lados de la frontera.



