En un nuevo capítulo de la ofensiva frontal contra las organizaciones criminales transnacionales, el Gobierno de Estados Unidos ha puesto la mira sobre la estructura operativa del Cártel de Sinaloa en la frontera norte de México. El Departamento de Estado anunció recientemente una recompensa de hasta 10 millones de dólares por información que conduzca al arresto o condena de los hermanos René y Alfonso Arzate-García, conocidos en el mundo del hampa como “La Rana” y “Aquiles”, respectivamente.
Esta medida surge en un momento de reconfiguración del mapa criminal en México, tras los operativos que han debilitado a otros liderazgos del narcotráfico. Según las autoridades estadounidenses, los hermanos Arzate-García fungen como piezas fundamentales en la logística de trasiego de drogas hacia el estado de California, operando principalmente desde la plaza de Tijuana, una de las zonas de mayor conflicto y valor estratégico para el crimen organizado.
El comunicado emitido por la administración estadounidense subraya que estas recompensas se ofrecen en una operación coordinada entre la División de San Diego de la Administración de Control de Drogas (DEA) y la Fiscalía de los Estados Unidos para el Distrito Sur de California. La justicia norteamericana busca procesar a los hermanos bajo cargos que los vinculan estrechamente con actividades de narcoterrorismo, una clasificación que ha ganado peso en la retórica de seguridad nacional de Washington debido a los niveles de violencia y el impacto del fentanilo en su población.
René Arzate-García, alias “La Rana”, es identificado por las agencias de inteligencia como un jefe de plaza de alto rango con un perfil sumamente violento, encargado de coordinar los brazos armados que mantienen el control territorial en Baja California. Por su parte, Alfonso, “El Aquiles”, ha sido señalado como el estratega operativo y logístico del grupo, manteniendo la cohesión de la organización en una región que enfrenta constantes pugnas internas y externas con grupos rivales como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Para el gobierno de México, esta presión internacional representa un desafío adicional en materia de seguridad fronteriza. La captura de estos dos objetivos prioritarios se considera vital para disminuir los índices de homicidios en Tijuana, ciudad que ha encabezado las listas de violencia a nivel nacional en años recientes. Con este anuncio, Estados Unidos reafirma que la captura de los líderes regionales del Cártel de Sinaloa es una prioridad absoluta para desmantelar las cadenas de suministro que afectan a ambos lados de la frontera.



