En un momento crítico para la infraestructura de la isla, el presidente Miguel Díaz-Canel utilizó sus canales oficiales para agradecer a destacados intelectuales y figuras públicas de Brasil por su firme postura contra lo que denominan la 'asfixia energética' impuesta por el gobierno de Estados Unidos. Este respaldo internacional llega en un periodo de alta vulnerabilidad para el sistema eléctrico cubano, el cual ha sufrido colapsos significativos en las últimas semanas.
Lo que es nuevo hoy en este seguimiento informativo es la consolidación de un frente diplomático cultural en la región. Si bien las críticas al embargo han sido constantes, la reciente carta firmada por figuras de la academia y las artes en Brasil pone de manifiesto una presión renovada sobre la administración estadounidense para aliviar las sanciones que impiden la compra de combustible y refacciones para las termoeléctricas cubanas. Díaz-Canel subrayó que estas manifestaciones de solidaridad son vitales para visibilizar la situación humanitaria derivada de los apagones prolongados.
Para el lector mexicano, esta noticia resuena debido a la estrecha relación que el Gobierno de México ha mantenido con la administración de Díaz-Canel. México ha sido uno de los principales proveedores de asistencia técnica y combustible a través de Pemex en meses recientes, posicionándose junto a Brasil como uno de los pilares de apoyo regional para la isla. La postura de los intelectuales brasileños coincide con la narrativa de la diplomacia mexicana que aboga por el fin de las medidas coercitivas unilaterales en el continente.
Sin embargo, lo que aún falta por confirmar es si este respaldo simbólico de la comunidad intelectual brasileña se traducirá en acciones concretas por parte del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, como nuevos créditos para energía o envíos de crudo. Asimismo, queda pendiente ver la reacción de Washington ante las acusaciones de 'asfixia' deliberada, en un contexto donde la crisis energética cubana amenaza con desatar una nueva ola migratoria en la región.
Por ahora, la situación en Cuba sigue siendo de seguimiento diario, con un sistema eléctrico que opera bajo contingencia permanente y un liderazgo político que busca en la arena internacional el oxígeno que la economía interna no puede generar por sí sola.



