Los chilaquiles representan, sin duda, uno de los pilares fundamentales de la gastronomía mexicana matutina. Ya sean verdes, rojos, con pollo, huevo o incluso con tasajo, este platillo es el favorito de millones para iniciar la jornada. Sin embargo, detrás de su irresistible sabor y su capacidad para saciar el hambre, surge una interrogante crucial para la salud pública en México: ¿qué tan beneficioso o perjudicial es consumirlos todas las mañanas?
De acuerdo con análisis nutricionales recientes, la gran ventaja de los chilaquiles radica en su extraordinaria versatilidad. Al ser una combinación básica de cereales (tortilla de maíz), vegetales (salsa de tomate o jitomate) y proteínas (pollo, huevo, queso o frijoles), es relativamente sencillo transformarlos en una comida equilibrada. Si se preparan con ingredientes frescos y métodos de cocción bajos en grasa, pueden aportar la energía necesaria para las actividades diarias. No obstante, el problema reside en la frecuencia y en los ingredientes adicionales que suelen acompañarlos.
Uno de los puntos críticos señalados por los expertos es el alto contenido de sodio. Una sola porción de chilaquiles puede exceder los límites diarios recomendados de sal, debido principalmente al uso de totopos fritos comercialmente y salsas procesadas o altamente condimentadas. El exceso de sodio es un factor determinante en el desarrollo de hipertensión arterial, una condición que afecta de manera alarmante a una gran parte de la población adulta en nuestro país.
Además del sodio, el método de preparación tradicional implica freír la tortilla en abundante aceite, lo que dispara el aporte calórico y la presencia de grasas saturadas. Si a esto se le suma el uso generoso de crema ácida y quesos maduros, el platillo se convierte en una carga pesada para el sistema digestivo y un riesgo para los niveles de colesterol y triglicéridos si se ingiere de forma cotidiana.
Para los lectores que no desean renunciar a este manjar, la clave reside en la modificación de hábitos y en la selección consciente de ingredientes. Nutricionistas sugieren optar por tortillas horneadas en lugar de fritas, reducir significativamente las porciones de crema y queso, e incrementar la cantidad de proteína magra y fibra. En conclusión, aunque los chilaquiles poseen el potencial de ser un alimento completo, su consumo diario sin precauciones podría comprometer el bienestar físico a largo plazo. Mantener el equilibrio entre la tradición culinaria y la salud es el reto principal para los comensales mexicanos.



