A medida que se acerca la celebración de la Copa del Mundo de la FIFA, la Ciudad de México ha comenzado a trazar una estrategia integral para recibir a los miles de aficionados que arribarán a la capital. En este contexto, el gobierno local y las autoridades turísticas han puesto la mira en zonas que tradicionalmente no formaban parte del itinerario del viajero internacional, transformando a las alcaldías Venustiano Carranza e Iztacalco en los nuevos polos de desarrollo y atracción turística de la metrópoli.

Esta nueva ruta turística no es casualidad, sino una respuesta estratégica a la ubicación geográfica y la oferta cultural de ambas demarcaciones. La alcaldía Venustiano Carranza, al ser la puerta de entrada principal para millones de personas a través del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), cuenta con una oportunidad única para captar al turismo desde su llegada. Por su parte, Iztacalco alberga recintos emblemáticos como la Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca y el Autódromo Hermanos Rodríguez, infraestructuras que ya cuentan con experiencia probada en la logística de eventos masivos de talla mundial.

El proyecto busca que los visitantes extranjeros experimenten la autenticidad de los barrios capitalinos, más allá de los circuitos convencionales. Se espera que la oferta incluya recorridos guiados por mercados tradicionales, zonas gastronómicas de gran arraigo popular y espacios públicos recientemente rehabilitados. Con esto, el objetivo primordial es que la derrama económica generada por el Mundial no se concentre únicamente en el corredor Reforma-Centro Histórico o en zonas de alto nivel adquisitivo como Polanco y la Condesa, sino que permee directamente en el tejido social y económico de las colonias del oriente de la ciudad.

Expertos en urbanismo y promoción turística señalan que este enfoque de 'turismo de barrio' permitirá a los aficionados conocer una faceta más real y vibrante de la Ciudad de México. No obstante, el reto para las administraciones locales será garantizar condiciones óptimas de seguridad, mejorar la señalética bilingüe y optimizar la conectividad del transporte público para facilitar el tránsito de los turistas hacia el Estadio Azteca y otros puntos de interés durante la competencia.

Con la implementación de estos nuevos corredores, la CDMX se prepara no solo para ser una sede deportiva de excelencia, sino para consolidarse como un destino cosmopolita que valora su identidad local. La apuesta por Venustiano Carranza e Iztacalco representa un paso significativo hacia la democratización del turismo y el reconocimiento de la riqueza cultural que habita en cada rincón de la capital mexicana.