En el ecosistema económico de México, las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) representan la columna vertebral del comercio local. Sin embargo, desde la tiendita de la esquina hasta la recaudería de barrio, estos negocios enfrentan hoy un enemigo silencioso que pone en riesgo su subsistencia: el cambio climático. Las contingencias ambientales y las severas olas de calor que han azotado recientemente al país ya no son solo una preocupación ecológica, sino un factor de inestabilidad financiera directa.

Amadeo José Argüelles Cruz, líder en inteligencia artificial e innovación tecnológica del Instituto Politécnico Nacional (IPN), advierte que el impacto de la mala calidad del aire está siendo subestimado por los comerciantes. Según el especialista, el margen de ganancia promedio para estos negocios se sitúa en un 12% mensual. No obstante, este beneficio puede evaporarse rápidamente. “Si ustedes tienen dos días de contingencia ambiental para mover servicios de consumo diario y si se va un tercer día, le pega directamente en sus operaciones”, señaló Argüelles, calificando un tercer día de restricciones como un escenario catastrófico para la economía de los pequeños locales.

Ante esta vulnerabilidad, el IPN ha sumado esfuerzos con el Tecnológico de Monterrey y el Gobierno de la Ciudad de México para presentar ECOEmprende. Se trata de una plataforma digital diseñada para ofrecer capacitación integral a los emprendedores, permitiéndoles generar estrategias de adaptación ante el panorama climático actual. El objetivo central es dotar a los comerciantes de herramientas para construir negocios resilientes que puedan sobrevivir a los fenómenos extremos.

Por su parte, la Doctora Iné Alvarez-Icaza Longoria, investigadora del Tecnológico de Monterrey, destacó que los riesgos actuales en la capital son tangibles: inundaciones, escasez hídrica y las llamadas islas de calor. Durante la presentación del proyecto, Alvarez-Icaza compartió testimonios recolectados en talleres con locatarios que reflejan la gravedad del problema. “Cuando hay altas temperaturas, entre las 12:00 y las 16:00 horas, la gente ya no compra”, explicó. A esta pérdida de ventas se suma el incremento en los costos fijos, pues negocios que manejan productos perecederos han reportado que el gasto en refrigeración llega a triplicarse durante el verano.

ECOEmprende surge así como un salvavidas tecnológico y educativo en un momento crítico. La iniciativa busca que el sector de las MiPyMEs no solo entienda el fenómeno ambiental, sino que aprenda a gestionar sus recursos y horarios de manera eficiente para evitar que el termómetro dicte el éxito o el fracaso de sus negocios.