La industria tecnológica se encamina hacia una tormenta perfecta que podría cambiar drásticamente el panorama del consumo de dispositivos móviles en los próximos años. Según un informe reciente de la consultora International Data Corporation (IDC) —una de las firmas globales más influyentes en el análisis de mercado de tecnologías de la información—, se estima que las ventas mundiales de smartphones sufrirán una caída estrepitosa del 13% hacia el año 2026.

Este desplome no se debe necesariamente a una falta de interés por parte de los consumidores o a una saturación del mercado, sino a una crisis de suministros derivada directamente del auge de la Inteligencia Artificial (IA). La demanda masiva de centros de datos y servidores de alto rendimiento equipados con IA está absorbiendo la producción global de memoria RAM, dejando a los fabricantes de teléfonos móviles en una posición sumamente vulnerable.

De acuerdo con los analistas de IDC, esta escasez de componentes golpeará con especial fuerza al segmento de los dispositivos de gama baja y de entrada. En mercados como el mexicano, donde gran parte de la población opta por equipos con precios accesibles y especificaciones modestas, esta noticia resulta alarmante. Los fabricantes se verán obligados a tomar decisiones difíciles: priorizar la asignación de chips a los modelos de gama alta —que ofrecen mayores márgenes de beneficio— o incrementar los precios finales de los modelos básicos para compensar los elevados costos de producción.

El problema de fondo radica en que la infraestructura necesaria para sostener las herramientas de IA generativa requiere de memorias con una capacidad y velocidad muy superiores a las convencionales. Al ser limitada la capacidad de producción de las plantas de semiconductores, la industria está desviando los recursos hacia donde la rentabilidad es mayor en este momento: el desarrollo de servidores corporativos para inteligencia artificial.

Para el consumidor mexicano, esto podría traducirse en una reducción significativa de opciones en las tiendas y un encarecimiento generalizado de la tecnología celular. Si las proyecciones de IDC se cumplen, para el 2026 el acceso a dispositivos inteligentes básicos será considerablemente más difícil, lo que podría marcar un punto de inflexión en la digitalización de sectores de la población con menor poder adquisitivo.

Expertos del sector sugieren que el mercado móvil deberá adaptarse a ciclos de renovación más largos y a una posible ralentización en la innovación de hardware para los modelos que no son de lujo, mientras la industria de los semiconductores intenta equilibrar la balanza entre la ambición de la IA y las necesidades de la electrónica de consumo masivo.