La industria tecnológica global se prepara para un cierre de año con cifras desalentadoras. Según un reciente informe de la consultora International Data Corporation (IDC), el mercado mundial de telefonía móvil enfrentará su mayor caída en los envíos de dispositivos en más de una década. El factor determinante detrás de este retroceso histórico es una severa escasez en el suministro de memorias, componente vital para el funcionamiento de los teléfonos inteligentes actuales.
De acuerdo con las proyecciones de IDC, una de las firmas de análisis de mercado más influyentes a nivel internacional, se estima que los fabricantes enviarán un total de 1,120 millones de smartphones durante este periodo. Esta cifra contrasta significativamente con los 1,260 millones de unidades que se distribuyeron el año pasado. Este descenso no solo es una señal de enfriamiento en el consumo, sino que marca el nivel más bajo de distribución registrado en la industria desde hace más de diez años.
Para poner esto en contexto para el mercado mexicano, IDC es la entidad encargada de monitorear cómo fluyen los dispositivos tecnológicos desde las fábricas hasta los puntos de venta. En México, donde la penetración de smartphones es una de las más altas de la región, este tipo de informes suelen ser el preámbulo de ajustes en los catálogos de los principales operadores como Telcel o AT&T y tiendas departamentales. La escasez de componentes suele derivar en una menor variedad de modelos disponibles y, en casos más críticos, en un incremento en los precios finales debido a la baja oferta.
El problema radica principalmente en la cadena de suministro de semiconductores y memorias, la cual no ha logrado estabilizarse por completo tras las disrupciones globales de años recientes. Los fabricantes, desde gigantes como Samsung y Apple hasta marcas con fuerte crecimiento en el mercado nacional como Xiaomi o Motorola, se han visto obligados a realizar ajustes en sus metas de producción, priorizando en ocasiones sus modelos de gama alta sobre los equipos económicos.
Este panorama refleja la fragilidad de una industria que depende de componentes altamente especializados. Mientras los analistas esperan que la situación de suministro se normalice en los próximos ciclos, los consumidores mexicanos podrían enfrentarse a un mercado mucho más restringido de lo habitual durante los próximos meses, con menos opciones para renovar sus equipos y posibles variaciones en los costos de importación.

