En un momento clave para el sistema democrático mexicano, la consejera del Instituto Nacional Electoral (INE), Claudia Zavala, lanzó una advertencia contundente sobre los riesgos que implica cualquier modificación a la estructura desconcentrada del organismo. Según la funcionaria, la propuesta de disminuir las juntas distritales y locales no representa únicamente un ajuste presupuestal o administrativo, sino un debilitamiento directo a la columna vertebral operativa y técnica de la institución.
Zavala puntualizó que las juntas distritales y locales son los brazos ejecutivos del INE en cada uno de los 300 distritos del país. Estas oficinas permanentes son responsables de tareas críticas que garantizan la integridad de las elecciones, tales como la actualización constante del Padrón Electoral, la expedición de credenciales para votar y la compleja cartografía electoral que define las secciones donde la ciudadanía acude a las urnas.
Para la consejera, cualquier intento de reducir o compactar estas áreas territoriales tendría un efecto dominó que afectaría la logística necesaria para organizar procesos democráticos transparentes. "Cualquier disminución de las juntas distritales y locales tendrá un efecto de debilitar al INE", manifestó Zavala, subrayando que la presencia territorial del instituto es lo que permite la capacitación efectiva de los ciudadanos que actúan como funcionarios de casilla durante las jornadas de votación.
En el contexto de la política mexicana actual, donde el debate sobre la austeridad republicana y la eficiencia institucional ha marcado la agenda pública, la advertencia de la consejera resuena como un llamado a proteger la funcionalidad del árbitro electoral. Las juntas no solo operan durante los periodos de elecciones, sino que mantienen una labor técnica continua que asegura que toda la infraestructura esté lista para recibir a millones de votantes en cada ciclo electoral.
Finalmente, expertos coinciden en que la fortaleza del INE radica precisamente en su personal profesionalizado que labora en estas instancias. Reducir su número o su capacidad operativa podría poner en riesgo no solo la logística de campo, sino también la certeza y la confianza que la ciudadanía deposita en el sistema democrático mexicano al garantizar que cada sufragio sea contado de manera profesional y autónoma.



